Chapa Retegui: "Me fui de Los Leones porque no los aguantaba más" - De Taco | Abrimos el juego

||Por: Verónica Chiatellino y Laura Couto

Carlos Retegui es el entrenador más exitoso en la historia del hockey nacional y uno de los más destacados en el deporte argentino. Fue campeón olímpico y mundial. Sin embargo, el fin de cada ciclo en sus equipos siempre es polémico. Adaptado a los nuevos tiempos, no se conforma con sus pergaminos y va por más. Cuando termine el curso de Director Técnico de fútbol, quiere meterse allí pero no para ser protagonista, sino un actor de reparto.

-Este año cumplís 50, ¿te significa algo especial?

-Hace una semana me fui cuatro días con Mateo (el hijo) a Estados Unidos y me cayó la ficha ahí. Dije: “Tengo que llegar a los 50 de la mejor manera física y mentalmente”. Creo que es un quiebre, que es el entretiempo de la vida para un hombre. Estás más analítico, más racional y mental. Lo importante es estar bien conmigo mismo y elegir en los lugares en los que quiero estar, y con quién quiero estar. Estoy en ese camino. En donde nada me perturba, me quedo. Donde llegue a haber un 1% de lo otro me voy, me aíslo. Mi objetivo es llegar a diciembre de la mejor manera, pero no solo el 19 de diciembre que cumplo 50, sino ya hoy.

-¿Te arrepentís de algo?

-No, no me arrepiento de nada porque viví la vida muy intensamente. Me cae la ficha de que voy a tener 50, si dios quiere, y me gustaría tener 20. Me siento joven, pero tengo 50 y voy a empezar con los temas de una persona de 50. Me gustaría tener 30 para vivir 20 años con la que experiencia que tengo ahora. A los 30 uno se hacía determinados problemas que hoy no.

-¿Cuáles eran esas cosas que te dolían que tal vez ahora no son tan relevantes?

-La opinión de terceros, alguna ruptura sentimental, algo que sentís que se viene el mundo abajo y después te das cuenta de que la vida sigue y que lo que viene es mejor. La vida premia a los luchadores, a los que perseveran, a los que no bajan los brazos, a los que son positivos, a los que sonríen. A mí como jugador me tocó quedar afuera de un mundial, de un Juego Olímpico, y decís por qué a mí. Y después fuimos campeones del mundo, campeones olímpicos.

-Tus hijos están muy presentes en tu vida, ¿cómo manejan vos y Micaela las críticas que reciben porque ella está en el seleccionado que vos dirigís?

-Nos reímos mucho de todas las críticas. Pero no las vemos, así que sigan escribiendo todo lo que quieran. Me entero porque me lo dicen. Creen que nos van a lastimar y no, al contrario. Nos fortalecen. Sabíamos que iba a pasar. Se lo planteé a Mica. Esto ya les pasó a muchos: a Marcelo Gallardo con el hijo en River, hay un montón de ejemplos. Ella sabe que es una más. Jamás haría trampa, porque si hiciera trampa no ganaríamos y gracias a dios me tocó ser campeón del mundo, campeón olímpico, subcampeón olímpico, ganar cuatro Champions Trophy, ganar dos medallas de bronce en Copa del Mundo con Las Leonas y Los Leones por primera vez en la historia. Esos que escriben, que critican, ¿qué hicieron? ¿Sabés qué? Me les río. O nunca ganaron, o no entienden de hockey, o no saben ver que Mica tiene su talento como sus compañeras. Y nosotros agarramos un equipo que salía séptimo y hoy está jugando las finales de vuelta. Que sigan criticando, realmente me río.

-Y Mateo ahora juega en Estudiantes de La Plata, pero en la final de la Copa Libertadores integraba el plantel de Boca. ¿Cómo viviste esa situación como padre y a su vez como fanático de River?

-Tenía sentimientos encontrados. Mi hijo jugaba en Boca, era tenido en cuenta por Guillermo y Gustavo (Barros Schelotto) y todo el cuerpo técnico. Siempre voy a tener palabras de agradecimiento para con ellos, lo llevaron a debutar en la Primera de Boca y yo soy hincha de River. Matu estaba arriba del micro (que fue agredido por hinchas de River). Lo vi todo por la tele. Me escribió que salían del hotel en Puerto Madero. Cuando veo todas las cámaras supe que no terminaba bien. Lo vi bajar del micro caminando porque estaba mirándolo en la tele. Y si le pasaba algo, bueno…que se haga hombre.

-¿Qué opinás del proyecto de Marcelo Gallardo en River?

-Creo que es súper valorable. Hay que felicitar a Rodolfo D’Onofrio y a los dirigentes. Enzo Francescoli tuvo la visión de confiar en Marcelo, era una apuesta muy grande después de Ramón Díaz. Es un tipo que tiene otra visión y un poder de reciclaje enorme. Ve lo que va a pasar. Él está en lo global, en lo integral. Sabe desde qué avión se van a tomar para ahorrarle energía al jugador, hasta del hotel o las pelotas. Tiene un grupo de trabajo, de grandes colaboradores que son amigos pero que son excelentes profesionales. La responsabilidad lo amerita: es el entrenador de River. Me parece que el liderazgo de él es total, no es un liderazgo de entrenador. Es un tipo que está vinculado, un tipo que va a divisiones inferiores, que te lo encontrás mirando básquetbol o hockey. Un rol similar hace Diego Simeone en el Atlético Madrid, Mauricio Pochettino en el Tottenhan y Eduardo Berizzo en Paraguay. Son entrenadores integrales, piensan en un todo, no en el resultado del domingo para que gane su equipo.

-¿Por qué estás estudiando para ser técnico de fútbol?

-Estudio para aprender, para cultivarme y para realizarme. Eso es lo más importante. Y después porque es un deporte que amo, que me encanta y en el que tengo ganas el día de mañana de tener una oportunidad. Sé que nos va a ir bien porque voy a tener la cabeza de pensar en el todo y no en el partido del domingo.

-Se habló en un momento de que si Carlos Tévez volvía de China y comenzaba a dirigir, vos ibas a trabajar con él.

-Soy amigo de Carlitos. Para mí es de los mejores jugadores de la historia del fútbol argentino. Ha tenido niveles superlativos en Boca, en Corinthians. Donde fue salió campeón. Es un líder positivo en sus equipos: en el Manchester City, en el United, en Juventus, ahora en Boca. Soy amigo y si él el día de mañana tiene ganas de entrenar y yo le tengo que llevar los conos, se los llevo. Primero, porque soy amigo, lo quiero y él lo sabe. Segundo, porque a mí me encantaría que tuviera su oportunidad. Si el día de mañana le tengo que llevar el bolso, se lo llevo. No tengo ningún problema.

¿Cuándo vas a dirigir un equipo de fútbol?

Me quedan unos meses para terminar, tener el título y poder entrenar. En realidad, a mí me gustaría mucho más ser asistente que entrenador principal. Si bien me estoy preparando para eso, prefiero ser el mejor ayudante para que el entrenador sea el mejor entrenador. Hay que estar tranquilo y en algún momento va a salir alguna oportunidad.

-Ariel Holan (NdR: fue entrenador de hockey antes de llegar al fútbol) empezó también como asistente…

-Sí, pero él siempre tuvo la inquietud de ser el entrenador principal. Fue ayudante de Burru y de Matías Almeyda, pero no es mi misma situación. Fui muchos años número uno del hockey, el entrenador principal.

Foto: Gentileza CAH

-Mencionás que es muy importante que un entrenador se recicle, y cuando renunciaste en su momento a Los Leones dijiste que te habías quedado sin energía. ¿Por qué en ese momento no pudiste reciclarte? ¿Qué pasó después, cuando volviste y algunos de los chicos renunciaron?

-En realidad me quedé sin energía porque no me los aguantaba más. Se los dije. Es la primera vez que lo voy a contar. Voy a contar la verdad. No me los aguantaba más, ya hacía 5 años que estábamos juntos. No me aguantaban más ellos a mí, ni yo a ellos. Los quiero con mi corazón, olvídate. Pero no me los aguantaba más. No aguantaba más a los que estaban en Europa, a los que estaban en Argentina y no quería entrar en esa pelea. Llegó febrero de 2018, los llamé y les dije: “Muchachos no los banco más, me voy”. Hacía 3 meses se lo había anticipado a los dirigentes. Los quiero con todo mi corazón pero, ¡no los aguantaba más! Después lo que pasó es que estuvieron dos meses sin entrenador y ahí recibí el llamado de jugadores para que les diera una mano. Y les dije: “Yo vuelvo, pero hasta que consigan entrenador”. En ningún momento me quise quedar. Ya había tomado una decisión, me había quedado sin energía. No tengo nada contra Gonzalo (Peillat) ni contra ‘el Pájaro’ (Agustín Mazzilli). Me parece que ellos no actuaron mal. Actuaron bien. Porque se agarraron de lo que les dije, pero no sabían que había tres o cuatro jugadores importantes, de los líderes, que me habían llamado. Y bueno, pasó lo que pasó y ahora miramos para adelante. Nada ni nadie va a romper mi vínculo con los campeones olímpicos. Por más que haya alguno que sé que no me quiere. A mí no me importa. Lo que sí, no le bajo la mirada a ninguno. A ninguno. Estoy tranquilo y estoy agradecido a ellos porque dieron lo mejor. Y porque de ser décimos en Londres, a los cuatro años fuimos campeones olímpicos. Simple.

-Los jugadores dicen que sos muy intenso. ¿Te hubieras bancado tener un entrenador como vos?

-Sí, me hubiera gustado tener un entrenador como yo. Y más hijo de puta y duro, mejor todavía. Dejé de jugar cuando tenía 36 años porque venía al entrenamiento y me moría de frío. Me quedaba parado. Quería a alguien que me hiciera correr. Ahí dije: “No juego más”. Y me fui a mi casa.

-¿Por qué creés que tu llegada y salida de los seleccionados siempre son polémicas?

-Y, porque siempre hay un salame que critica. Que tiene ganas de hablar y criticar, y que nunca ganó nada. Nunca hizo nada, nunca se esforzó. ¿Polémico? De los varones me fui yo. Me fui en el 2012 de Las Leonas y bueno, soy polémico. A mí me quieren o me odian. A los que me odian les deseo lo mejor. Y los que me quieren que vengan acá, que tomen un café conmigo y nos cagamos de risa. Hay muchos que están esperando que cuando vamos a jugar una final perdamos, y se juntan a festejar. Bueno, les tocó pocas veces. Festejamos más nosotros. Que sigan criticando. Estos que son los todólogos, ¿viste? Que saben todo y vos le preguntás: ¿Qué entrenaste? Y entrenaron un equipo de la D, con todo el respeto al equipo de la D. Y están muertos ahí, nunca generaron una jugadora. Vos criticame, pero estuviste 7 años en “x” club: no ascienden, no salen campeones. Y son todólogos porque saben todo. Yo me río. ¿Sabés qué? El oro olímpico lo tenemos nosotros. La de Rosario la tenemos nosotros. La plata olímpica la tenemos nosotros. Y después están los que dicen: “No, las chicas tienen prohibidas las redes sociales porque están concentradas”. Y salís séptimo, flaco. ¿Cómo le vas a prohibir usar una red social a una piba de 20 años? ¿En 2019? Son todólogos porque vos le hablás…no sé, de la bomba atómica y saben cómo se hace la bomba atómica. Le hablás de Einstein y saben la teoría de Einstein. Le hablás de cómo se construye un estadio de fútbol y saben de ingeniería. Yo no. Yo voy aprendiendo día a día.

-¿Tuviste una charla con Agustín Corradini (anterior entrenador de Las Leonas)?

-No, ¡no existe! Una charla con él nunca va a existir porque Corradini es un invento mío. Lo traje yo a Corradini. Después me fui y se quedó; fue ayudante de Santiago Capurro, lo echaron a Capurro y se quedó; fue el ayudante principal de Gabriel Minadeo y se quedó…naah. Ni me interesa hablar. Se portó muy mal conmigo, no importa. No me interesa ni hablar. Los todólogos no existen. Al cuerpo técnico anterior los puse yo en Las Leonas. Y después pasaban así y te meaban. No importa, yo los miro a la cara y ellos no. No me interesa.

-¿Y con las chicas sí te interesa hablar? ¿Con Pity, con Charo y con Carla? Porque en su momento, cuando asumió Capurro ellas renunciaron…

-(interrumpe) Yo no estaba con la renuncia de ellas. Pero lo que pasó con las chicas y Capurro es problema de Capurro con las chicas.

-Pero a vos te habían nombrado Head Coach.

-No, no. En 2014 fui con las chicas a La Haya, terminó el último partido y yo renuncié. El día de la última conferencia de prensa dije: “Muchas gracias, me voy. Vuelvo con mi equipo de varones para ser campeón olímpico en Río”. Y ahí se terminó mi ciclo con ellas. Después todo lo que hicieron fue un invento. No tuve nada que ver con la renuncia de nadie en esa época, ni nada. Yo era el entrenador de los varones y no tuve ninguna incidencia. Me preguntaron si Capurro podía ser el entrenador de Las Leonas y dije que sí. Obvio, era mi ayudante. ¿Quién quieren que venga, un todólogo? Hay entrenadores que opinan, y que quedaron afuera del Mundial, afuera del Juego Olímpico. ¿Me puede pasar a mí? Sí. Pero en este país exitista cualquiera dice cualquier cosa. Te ensucian. Hay 50 pelotudos que escriben boludeces. Entonces nada, me les río.

-¿Te sabés el mejor?

-Nooo, ¡si yo me creo el mejor pegame una trompada! Mi papá me pega un voleo en el culo que me pone en las nubes. ¿Cómo me voy a creer el mejor? Que, ¿porque ganaste te creés que sos el mejor? No. También están esos filósofos que: “A mí me saludan todos, y a vos no». ¿Sabés qué? El gol hay que devolverlo cuando valen los porotos, no en un amistoso. Yo no me siento el mejor ni nada de eso. Me fue bien. A ver si a los otros les va como nos fue a nosotros. Hay un bronce que dice ‘campeón olímpico de 2016’. Bueno, yo fui parte. ¿Campeón del Mundo en 2010? Yo fui parte. Una partecita. Medalla plateada en Londres, fui parte. ¿Mundial de 2014 de La Haya? Fui parte de los 2 equipos. ¿Y los otros? Nada. ¿Quieren criticar? No me interesa. No les doy bola. (Risas).

-Alguna vez contaste que habías ganado muchas cosas, pero que a su vez tuviste un momento de mucho bajón personal…

-Ah sí, sí. Lo tuve. Marcelo Bielsa dijo que cuanto más cerca del éxito estás, más solo te sentís. O más triste estás. Me pasó. En el momento de logros importantísimos, estuve muy mal anímicamente. En 2014, después del Mundial, tuve un bajón muy grande. Tuve una depresión de tres meses en la que bajé 10 kilos y tuve ataques de pánico. La pasé muy mal. Muy mal. Estuve ahí abajo. Espero no volver nunca a eso. Soy una persona que generalmente tengo que ir levantando a todos, ponerlos bien. ¿Y a mí quién me levantaba? Ahí encontré el apoyo incondicional de mi vieja. De mi mamá y mi papá. También de mi hermana y mis hijos. Hasta que un día me miré en el espejo y dije: “Chau, arranco o arranco”. Pude salir adelante. Es algo horrible. ¡Imagínate si me va a molestar una crítica! Si yo sé lo que es estar mal. Mal pero mal. Triste, sin ganas. Estuve 8 días que no comí, que tomé 2 tés nada más. Estaba muy triste.

-¿Qué te causó esa tristeza?

-Cuando volví del mundial tuve una ruptura sentimental y lo que pasó con esa “operación” con las chicas post Mundial (NdR: la renuncia de varias jugadoras). El 13 de junio de 2014 me despedí con Lucha (Aymar) en la conferencia de prensa, ella habló y fueron palabras espectaculares que tuvo para conmigo. Me quedo con eso. Después, soy un ser humano. En ese momento había cosas que me afectaban, y hoy a lo mejor antes de llegar a esa situación, ya me fui. No quiero ni jugar ese partido. Yo tuve ataques de pánico que me generaban un malestar. Es una sensación desconocida que uno siente, que no es un dolor puntual, no es un dolor muscular, no es un dolor de cabeza, sino que es una sensación como si el alma no estuviera en el cuerpo. Lo describo de esa manera.

Foto: Gentileza CAH

-Hoy se están viviendo tiempos revolucionarios para la mujer. ¿Vos tuviste que cambiar en algo? Antes quizás un entrenador te puteaba y era normal. No se lo tomaba como una falta de respeto.

-Hubo entrenadores que te puteaban y caían bien. Ahora creo que hay que cuidarse de todo. Creo que la igualdad de género debe ser total. Sí tomo hoy algunas medidas que antes no tomaba. Cada vez que nos reunimos con las chicas está presente Silvia Suppa, que es la jefa de equipo. Está todo mucho más delicado hoy. Es una cuestión de educación y de principios mía como hombre. De respeto hacia la mujer. Siempre respeté. A ver, si vos estás entrenando en la alta competencia y te tengo que decir: “Noe, ¡tirá la pelota a la mierda!” Lo voy a decir. Hay expresiones que son enérgicas. Vos no decís: “Por favor Noe, tirá la pelota para la izquierda”. No. No me sale. Hablo con el corazón y trato de sacar lo mejor. Hay momentos. A los varones les hablaba de una manera. A las chicas les hablo de otra. El «¡bien, gorda!» que le digo a Pity no es porque es gorda. Porque Pity no tiene un gramo de grasa, es una yegua de carrera, ¿entendés? Entonces el ‘gorda’ es el ‘gorda’ cariñoso. El «¡dame lo mejor, gorda!» Que es diferente a decirle ‘gorda’ despectivamente. Eso no, eso nunca. No le voy a decir gorda a alguien. No tenemos ninguna gorda, pero no le diría nunca ‘gorda’ a una chica gorda. Jamás. Le diría ‘bombón’, ‘reina’, como un caballero.

-Por último, ¿cuál es tu opinión sobre la posible venta del CeNARD, y el cambio de rango de Secretaría de Deportes a Agencia?

-Creo que el deporte tiene que tener un rango ministerial, como tienen las grandes potencias del mundo. Que tiene que ser una herramienta de inclusión, de desarrollo, de educación, de principios y de valores para la sociedad. No estoy de acuerdo con bajar el rango de la Secretaría, todo lo contrario. Creo que tiene que ser un Ministerio. Yo estoy apoyando para que de una vez por todas sea Ministerio. Con respecto a la venta del CeNARD creo que hay una parte grande que hay que dejarla, que es un patrimonio histórico del deporte argentino. Pero también estoy a favor de que se abran otros polos de deporte de alta competencia y centros de entrenamiento.