Academia Aspire: La incubadora deportiva catarí - De Taco | Abrimos el juego

Lo intentó una vez y falló. Una segunda vez, y también falló. A Mutaz Barshim le quedaba una última oportunidad, pero esta vez sí lo logró. El catarí superó la varilla colocada a 2,33mts del suelo en la prueba de salto en alto en el último Mundial de atletismo disputado en Doha, y se encaminó hacia el título. Se consagró delante de su gente con una marca final de 2.37mts, después de superar una grave lesión en su tobillo que lo mantuvo fuera de competencia por casi un año. Y lo consiguió en el Estadio Internacional Khalifa que está pegado a la Academia Aspire, el lugar en el que se formó como atleta-estudiante, y desde donde Catar elige proyectarse al mundo a través del deporte. Barshim fue quien obtuvo el primer gran resultado del experimento Aspire, cuando se colgó una medalla olímpica en Londres 2012.

La Academia Aspire se creó mediante un decreto en 2004, por iniciativa de Tamim bin Hamad Al Thani, actual Emir de Catar y presidente del Comité Olímpico de su país. Uno de los objetivos principales fue el de promover el deporte en una sociedad sedentaria, y forjar atletas de alto rendimiento a través de la detección temprana de talentos que son premiados con becas educativas para incorporarse al sistema. Al mismo tiempo se busca impulsar la imagen de Catar con el deporte como plataforma. Desde el estreno de la Academia, Catar organizó los Juegos Asiáticos 2006, mundiales de handball, ciclismo y atletismo, y además albergó numerosas competencias internacionales de fútbol que tendrán como corolario la próxima Copa del Mundo a disputarse en 2022. Intentó, sin éxito, ser sede de los Juegos Olímpicos de 2016, 2020 y 2024.

El atleta catarí Mutaz Barshim ganó 2 medallas olímpicas y es doble campeón mundial en salto en alto. Foto: Academia Aspire

Además de los títulos conseguidos por Barshim (2 medallas olímpicas y 2 títulos mundiales en salto en alto), el trabajo realizado por la Academia pudo verse plasmado en el subcampeonato mundial conseguido por el seleccionado masculino de handball en 2015 y, sobre todo, en el título que obtuvo la selección de fútbol catarí en la última Copa Asia de la mano del entrenador español Félix Sánchez. Los cataríes debieron festejar el campeonato a la distancia, ya que en 2017 Emiratos Árabes Unidos (organizador de la Copa) y otros países vecinos impusieron al emirato un bloqueo terrestre, marítimo y aéreo por considerarlo patrocinador del terrorismo.

Catar es el país con mayor PBI per cápita en el mundo. Productor de gas y petróleo principalmente, alberga una población de 2 millones de habitantes de los cuales solo un 15% es nativo. Esto obligó a los creadores de la Academia Aspire a reclutar talento extranjero, por carecer de formadores propios. El director de la Academia es el español Iván Bravo (ex Director de Estrategia del Real Madrid) y por allí también pasaron argentinos como el ex atleta olímpico Andrés Charadía, que regresó al país en 2015 después de trabajar 10 años en suelo catarí.

La Academia se vincula con el mundo de diversas maneras. Se implementaron una serie de programas entre los cuales se destaca el “Aspire Football Dreams” en el que una amplia red de cazatalentos trabaja en 18 países en vías de desarrollo para detectar futuras promesas. Otro proyecto importante es el “HOPE” (Habituating Overseas Professional Experience), que busca que los jugadores mayores a 18 años puedan foguearse en el fútbol profesional europeo. De esta experiencia participaron clubes como el Real Madrid, la Real Sociedad y el Red Bull Salzburg, entre otros. Con el mismo objetivo de dar vuelo a sus jugadores, la Academia adquirió el KAS Eupen en Bélgica, y la Cultural Leonesa en España. También se firmaron convenios con instituciones en distintos rincones del planeta, como Independiente del Valle de Ecuador -reciente ganador de la Copa Sudamericana-, con el que se realizan intercambios. Y otras relaciones directas entre Catar y el fútbol incluyen el sponsoreo (2011- 2017) del Barcelona a través de la Qatar Foundation (presidida por la madre del Emir, la jequesa Moza bint Nasser), y la adquisición del Paris Saint Germain en 2011 (mediante la “Qatar Sports Investments”, fundada por el Emir en 2005).

La Academia Aspire se nutre de formadores extranjeros.

Pero no todo es fútbol, como lo demuestra el ejemplo de Barshim. En las 250 hectáreas que ocupa la Academia, las siete canchas de fútbol profesional conviven con el “Aspire Dome”, el mayor domo de usos múltiples del mundo con capacidad para 15500 personas. Este espacio “indoor” tiene una pista de atletismo, una pileta olímpica, pabellones para el tenis de mesa, vóley, esgrima y squash, 2 gimnasios multiuso para la práctica de básquetbol, handball y futsal, spa y laboratorios de ciencia y psicología. También hay 2 hoteles de lujo, un hospital de punta y hasta un centro comercial. Aspire es un centro de formación deportiva con grandes ambiciones y todo a disposición. La dinámica de la Academia incluye 6 horas de entrenamiento diarias para los deportistas-estudiantes, que tienen entre 12 y 18 años. En esta fábrica de campeones los chicos también van a clase, y son supervisados por una amplia variedad de profesionales (nutricionistas, psicólogos, etc).

Catar nunca jugó una Copa del Mundo de fútbol, la que albergue en 2022 será la primera. Hasta Londres 2012 era uno de los 3 países (los otros eran Arabia Saudita y Baréin) que jamás habían llevado a una deportista mujer a un Juego Olímpico. Y hasta esa misma cita solo había cosechado dos medallas olímpicas, aunque ninguna por un nativo: los bronces de Muhamed Suleiman (nacido en Somalia) en los 1500mts de Barcelona 92, y de Said Saif Asaad (búlgaro de nacimiento) en levantamiento de pesas en Sídney 2000.

Hoy son 5 las medallas que ostenta el Emirato. A las 2 mencionadas se sumaron las primeras 3 conseguidas por deportistas que sí nacieron en suelo catarí: Nasser Al-Attiyah (ganador de 3 Rally Dakar y primo hermano del actual Emir) se colgó la de bronce en skeet en Londres 2012, y Mutaz Barshim fue bronce en salto en alto en la misma cita, además de plata en Río 2016. Pero más allá de las medallas, Barshim, nacido hace 28 años en Doha en el seno de una familia dedicada al deporte, tiene un objetivo ambicioso: superar el récord del cubano Javier Sotomayor, que saltó 2.45mts en 1993, y pasar a la historia del deporte mundial. En 2014 logró un registro de 2.43mts y se convirtió en el segundo atleta en saltar más alto. Casi un arco de fútbol (2.44mts). En Aspire no descansan hasta que lo consiga, y Catar logre lo que se propuso hace 15 años: publicitarse a través del deporte.