Los hombres también juegan sóftbol - De Taco | Abrimos el juego

En los últimos años el sóftbol masculino en Argentina no paró de crecer. Con un proyecto en el que se trabajó en silencio y con objetivos a largo plazo, los triunfos en el Mundial de República Checa y en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 no fueron casualidad. No obstante, todavía hay personas en el país que ignoran que los hombres también lo juegan.

El sóftbol es un deporte en equipo y en cada tiro hay muchísimas posibilidades de jugadas, tanto para quienes atacan como para quienes defienden: “Es muy atractivo para analizarlo, ya que quizás para verlo es un poco aburrido. Pero para el que lo entiende, se torna un juego de rapidez mental para ver quién puede ser mejor o quién realiza determinada jugada para hacer una carrera o ganar un partido”, manifestó el capitán de Argentina, Bruno Motroni.

Paraná, la Capital Nacional del Sóftbol, es la ciudad que nutre a la Selección Argentina masculina con más jugadores. Cuenta con 10 clubes para la práctica de este deporte que puede ser considerado de tradición familiar. En Argentina y en el mundo, existen muchos ejemplos de que esta disciplina se lleva en la sangre y se traspasa de generación en generación, como es el caso de Motroni: “Vengo de una familia softbolera. Mi papá y mis dos hermanos mayores jugaban, así que siendo el más chico, no me quedó otra que empezar a jugar”.

Festeja Bruno Motroni, capitán del seleccionado argentino. Foto: WBSC

Su primo, el béisbol

En Argentina, la Federación de Sóftbol nació en el año 1960, como una iniciativa para independizarse del béisbol. Ambos deportes pertenecían al mismo organismo, pero se le daba más importancia al béisbol por su fuerte actividad.

“Yo siempre comparo al béisbol y al sóftbol con el tenis y el pádel. Son sistemas de juego iguales, pero con reglas propias cada uno”, explicó Motroni. A diferencia de otros deportes, en el béisbol y el sóftbol la defensa es la que tiene la pelota, y además es fundamental la tarea del lanzador para evitar que haya bateos. En cuanto al lanzamiento, en el sóftbol es siempre por debajo de la cadera, quien lanza está al ras del suelo y sólo debe tirar al bateador. Mientras que en el béisbol, se hace desde un montículo y el lanzador puede tirar a las bases para sacar a los corredores ofensivos. Además, la forma de la cancha de estos deportes es igual, aunque la de béisbol es más grande. En cualquiera de las dos disciplinas, el equipo que anote más carreras gana el partido.

En la actualidad, tanto el sóftbol como el béisbol son deportes inclusivos. “Hace un par de años que en el béisbol se juega la rama femenina. Incluso existen categorías mixtas porque no se llegan a completar los equipos y jugamos todos juntos”, explicó el cátcher de Patronato.

Argentina, en la elite del sóftbol masculino mundial

“Pasamos por más fracasos que victorias, nos cansamos de perder torneos, pero sabíamos que el objetivo principal era los Juegos Panamericanos. Y antes de eso se nos dio el campeonato del mundo que nos ayudó a ir a Lima con un envión anímico muy grande”, sostuvo Motroni.

El puntapié inicial de esta historia llegó con la obtención de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003.  Por su parte, las consagraciones de las selecciones juveniles en los Mundiales de Paraná 2012 y Whitehorse 2014 cristalizaron el buen trabajo realizado. Luego, otro bronce en Toronto 2015 y el cuarto puesto en los Mundiales de Auckland 2013 y Whitehorse 2017, fueron presagios de que Argentina iba por buen camino.

En el 2019, el sueño se hizo realidad. En el Mundial de República Checa, Argentina derrotó en la final a su par de Japón por 3 a 2 en tiempo suplementario. De esta forma, cerró una campaña inolvidable, con 9 victorias y una sola derrota ante Japón, en la etapa clasificatoria.

Casi dos meses después, los argentinos ratificaron su gran nivel con la obtención de los Juegos Panamericanos en Lima. Allí se subieron por primera vez a lo más alto del podio al vencer en la final a Estados Unidos por 5 a 0.

“Sin lugar a dudas, el haber tenido el campeonato mundial hizo que la gente conociera más el deporte y que supiera que hay una capital nacional del sóftbol, que es Paraná. Creo que los títulos ayudan a que la gente conozca o se interiorice de que existe esta disciplina en el país”, indicó el capitán del seleccionado masculino.

Argentina festeja el campeonato mundial  de República Checa 2019. Foto: Grega Valancic / WBSC

Un deporte amateur

De todas formas, y pese a todos los logros que puedan conseguir, nadie vive del sóftbol. Motroni explicó que “Para los hombres el deporte no es profesional, en cambio para las mujeres sí lo es, en Estados Unidos y Japón, pero no sé si en otro país llega a serlo. Creo que pasa más por una cuestión de popularidad y de falta de sponsors. Nosotros no somos una disciplina popular, así que nos tenemos que adecuar a las limitaciones que tenemos”.

En la rama masculina, Nueva Zelanda, Australia y Japón son las grandes potencias. En Europa se practica poco, y en América, Canadá, Venezuela y Argentina son los mejores. Los chicos reciben una beca de apoyo del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), la cual renovaron este año por la obtención de la medalla en los Juegos Panamericanos.

Hasta el momento, para los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, el softbol y el béisbol van a estar solamente en formato femenino y masculino, respectivamente. Desde la rama masculina del sóftbol esperan que Panam Sports, la Organización Deportiva Panamericana, realice todas las gestiones posibles para incluirlos, pero para que eso suceda, Chile, como país organizador, debería construir un estadio para que se puedan disputar todos los partidos. “El sóftbol no es un deporte olímpico en la rama masculina, por eso para la continuidad de las becas, los Panamericanos son la competencia más importante”, señaló Motroni.

El sóftbol masculino y el sueño de ser olímpico

El Comité Olímpico Internacional (COI) siempre ha manifestado su apoyo a la inclusión y a la equidad de género, sobre todo con la séptima función que se describe en la Carta Olímpica – código que rige la organización, acción y operación del Movimiento Olímpico- que dice que se debe “estimular y apoyar la promoción de las mujeres en el deporte, a todos los niveles y en todas las estructuras, con objeto de llevar a la práctica el principio de igualdad entre el hombre y la mujer”.

Sin embargo, no determina qué modelo de igualdad de género se debe llevar a cabo, y allí es donde se instala la contradicción de que el sóftbol y el béisbol sean vistos como complementarios para adaptarse a esa equidad, cuando en el mundo hay hombres que juegan sóftbol y mujeres que juegan béisbol.

El béisbol apareció como deporte oficial en Barcelona 1992, sólo para hombres, y se puso contra el COI cuando la Liga Mayor de Béisbol en los Estados Unidos se negó a ceder a los mejores jugadores, lo que disminuyó el nivel de la competencia.  Por su parte, el sóftbol se incorporó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 en modalidad femenina y perdió aceptación, porque Estados Unidos acaparó todas las medallas doradas hasta su exclusión. En el año 2005, durante la 117 sesión del COI, ante una fuerte resistencia europea y problemas por la extensión de los partidos, el béisbol y el sóftbol fueron definitivamente excluidos del programa olímpico.

Para volver a ser considerados (estarán en Tokio 2020) tuvieron que fusionarse en una sola institución, la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol, y presentarse como un solo deporte, complementándose entre sí. Así no competirían al mismo tiempo y en los mismos días, lo que exigía instalaciones separadas, un costo muy alto para las sedes. De esta forma, el sóftbol quedó como la competencia para las mujeres y el béisbol, para los hombres. “Estamos acostumbrados a no ser populares, a no tener una difusión importante, a estar limitados con las cosas. Sabemos dónde estamos parados, lo que podemos llegar a lograr y lo que no vamos a lograr en mucho tiempo”, se sinceró el capitán argentino.

El mundo olímpico no tiene ningún proyecto para incluir a los hombres en esta disciplina, cuyo ranking mundial lidera Argentina, seguido por Japón, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos.

Entre la veta que deja la Carta Olímpica y los hechos sucedidos con el correr de los años, con fusión de federaciones o sin, no queda claro si las mencionadas exclusiones se deben a razones de género, a un factor económico o a la necesidad de popularizar las disciplinas para lograr  una mayor difusión.