Nigel Owens, el árbitro que desafió al conservador mundo del rugby - De Taco | Abrimos el juego

Deconstruir para construir. La historia de Nigel Owens, árbitro galés de rugby, puede ser conocida por pocos, generar empatía con muchos y también demostrar cómo el sistema opera no sólo en la subjetividad propia de cada uno sino también en la de la sociedad.

El término deconstrucción conduce al concepto del tiempo, mientras que los estereotipos de género son construidos desde la niñez y responden a los roles asignados en los marcos sociales de cada cultura. Owens nació en una comunidad del oeste de Gales en donde el rugby ocupaba un lugar importante en la vida de cada ciudadano y creció en Mynyddcerrig, un pequeño pueblo en Carmarthenshire, que tenía una población de, aproximadamente, 140 personas. “Cuando crecés en una pequeña comunidad vas a la iglesia, a la escuela dominical, luego vas creciendo y tenés que tener novia, tenés que casarte, tener hijos, convertirte en abuelo y es de esa manera que el mundo sigue girando”, sostuvo en una entrevista con Newstalk.com. En efecto, la norma de la sociedad heterosexual orienta a las personas a representar y creer un papel en todo ámbito político, económico, social y educativo, que tiene un rol natural en la vida.

Por otro lado, el construccionismo social postula a la sexualidad humana como un producto histórico, socialmente construido y solamente entendible dentro de los márgenes de una cultura determinada. En ese sentido, contextualizando la experiencia de Owens, después de cumplir once años, asistió a la Escuela de Gramática Gwendraeth, cuna legendaria del rugby galés, que tuvo alumnos como a emblemas del rugby galés Carwyn James, Barry John y Gareth Davies.

A medida que fue creciendo, en cada paso de su vida, siempre mantuvo intacta su pasión por el deporte y formó parte de cada equipo de rugby escolar. En un partido de final de temporada surgió de forma casual el descubrimiento de su vocación, el arbitraje. Para ganar, sólo necesitaba realizar una efectiva conversión frente a los postes. El resultado no fue positivo, lo que provocó que su profesor de deportes, John Beynon, le dijera: “Nigel, por el amor de Dios, ¿por qué no arbitras?”. Tanto lo marcó esa frase que, con apenas 16 años, comenzó a dirigir Rugby Union.

De acuerdo con Élisabeth Badinter (1994), filósofa feminista francesa, se establece que la identidad masculina, en las sociedades, se emparenta con el hecho de poseer, tomar, penetrar, dominar y afirmarse (si es necesario, por la fuerza). Por otro lado, Raewyn Connell, socióloga australiana, sostiene que la masculinidad hegemónica se define como una forma de masculinidad dominante, culturalmente autorizada y promovida en un orden social determinado. No es un tipo de personalidad, sino un ideal o un juego de normas sociales prescriptivas, simbólicamente representadas en un modelo imaginario de hombre. Esta retórica del discurso emplea mecanismos de transmisión y legitimación de una heteronormatividad que, en ocasiones, acaba transformándose en discursos heterosexistas, justificando la existencia de posturas intolerantes hacia la diversidad sexual. Es decir, la heteronormatividad es el régimen social y cultural que impone que la heterosexualidad sea la única sexualidad ‘normal’, natural y aceptada, y también su correlato: la persecución y la marginación de las personas no heterosexuales.

El servicio de subtitulado en vivo de la BBC reprodujo “Nigel Owens es gay” durante un partido. La cadena británica se disculpó asegurando que se trató de un error.

La lucha interna de Owens por mantener en secreto su sexualidad y ocultar su atracción por los hombres lo llevó a querer suicidarse. Comenzó a estar profundamente deprimido, sufrió bulimia y fue adicto al consumo de esteroides para intentar superar el trastorno alimenticio que padecía. Cada uno de esos factores lo condujo a aquella noche de 1996, a la cual se refirió en una entrevista para Wales Online: “Estaba en la cima de una montaña en el oeste de Gales, después de haber intentado suicidarme en medio de una tormenta de ansiedad por mi sexualidad. Ese relato que me llevó a tomar una medida tan desesperada se ha escrito muchas veces y, por lo tanto, no hay nada que ganar al revisarlo nuevamente”.

Después de una sobredosis cayó en coma. Un helicóptero policial lo localizó y lo trasladó al hospital. Si lo hubieran encontrado 20 minutos después, habría sido demasiado tarde. En muchas entrevistas afirmó que lo que realmente salvó su vida fueron las palabras de su madre en el hospital, que le advirtió que, si volvía a hacer algo así, los tenía que llevar a sus padres también porque ellos serían incapaces de vivir sin él. “Me dije a mí mismo que necesitaba aceptarme como soy. No te tiene que gustar y puede que quieras tratar de entenderlo. Todos tenemos que aceptar que no hay opción en la elección de la sexualidad”, manifestó en Newstalk.

Salirse de la heteronormativa implicó para él un fuerte sentimiento de culpa. Culpa por fallar a la expectativa que la sociedad tenía sobre él provocando que, continuamente, reprimiera los deseos que se escapan a los constructos morales que tenía internalizados. A medida que pasaba el tiempo, se enfocó cada vez más en su compromiso como árbitro profesional. Comenzó en la era de los aficionados y luego alcanzó el estándar internacional. Su primer partido fue Portugal – Georgia, el 16 de febrero del 2003. Asimismo, antes de declarar abiertamente ser homosexual, el árbitro admitió que consultó a un médico sobre la castración química, tratamiento para reducir la libido y la actividad sexual. Owens siempre destacó que recibió mucho apoyo al revelar su sexualidad de parte de muchas personas y que, al decirlo públicamente, sintió como si hubiera vuelto a nacer.

En la Copa Mundial de Rugby 2015 en Inglaterra, recibió el honor de arbitrar la final: “Afortunadamente, tuvimos dos de los mejores equipos del mundo y una de las mayores rivalidades en el rugby. Entregaron una de las mejores finales de la Copa Mundial de Rugby que hemos visto, y nadie hablaba del árbitro”, aseguró. Además, fue nombrado como el árbitro del año en la World Rugby. Se reprodujeron declaraciones suyas en muchos medios en las que hacía referencia a que la presión de arbitrar la final de la Copa Mundial de Rugby 2015 “no fue nada comparado con el desafío de aceptar quién era yo”.  Al año siguiente, fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico.

Su historia de vida fue un ejemplo de motivación para muchos. Una prueba de ello fue cuando Owens recibió una carta de una madre en donde le comentaba que el hijo de dieciséis años había intentado suicidarse. En ese entonces, se había hecho el anuncio de que Owens sería árbitro de la Copa del Mundo. El padre del niño dijo a su familia: “Nigel Owens fue seleccionado, ¿no es él el árbitro gay? No es que importe si es gay, si es lo suficientemente bueno para dirigir en la Copa del Mundo”. Al escuchar eso, el niño buscó en Google “Nigel Owens” y leyó las entrevistas que encontró. Luego, bajó las escaleras y anunció a sus padres que su intento de suicidio había sido por las mismas razones que Owens manifestó en cada una de sus entrevistas. Desde ese momento, cambió todo para esa familia.

La heteronormatividad se nutre de binarismos de género como, por ejemplo, creer que a cada masculino corresponde un femenino, de binarismos sexuales, como que a cada hombre le corresponde una mujer o bien, binarismos eróticos, en donde por un lado se encuentra la heterosexualidad (la norma) y en otro la homosexualidad y lo femenino (la otredad). Todas estas ideas tienen como consecuencia prejuicios y limitaciones sobre las diversas maneras de vivir la sexualidad, excluyendo y expulsando a las personas del sistema.

En el 2018, a Owens le tocó dirigir Escocia – Inglaterra por el Torneo Seis Naciones. En la transmisión de la BBC, se mostró en el servició de subtitulación la frase “Nigel Owens es gay”. La cadena de radiodifusión se justificó declarando que son errores que pueden suceder en transmisiones en vivo. La respuesta del árbitro no tardó en llegar con esa perspicacia que lo caracteriza, y se pudo leer en su cuenta de twitter personal: “Debo decir que me reí cuando vi esto. Pensé ‘qué demonios, este reconocimiento de voz sí es bueno’. Es una pena que no fuera hace unos 25 años, me habría ayudado a descubrir quién era realmente antes. Los errores suceden, así que no me preocupo en lo absoluto. En realidad, la BBC, me hizo sonreír”.

Todavía queda mucho trabajo para poder naturalizar la inclusión de las personas LGBT en la sociedad y en el deporte: “Creo que la sociedad y el rugby en particular han recorrido un largo camino y son inclusivos, pero todavía hay una minoría por ahí que son personas horriblemente malas”. Asimismo, siempre demostró estar a favor de eventos como la Union Cup, torneo que reúne a equipos LGBT de toda Europa y se lleva a cabo cada año impar. Al respecto de los equipos LGBT, Owens sostuvo en una entrevista con un medio galés que “les permiten a las personas participar en el rugby y sentirse seguras en un entorno en el que se están cómodos”.

Este año, Owens, que participó como árbitro de cuatro mundiales (2007, 2011, 2015 y 2019), tomó la decisión de posponer su retiro ya anunciado y confirmó que seguirá dirigiendo partidos de rugby, al menos durante un año más, pero que su lucha para lograr que el deporte sea inclusivo para todos será eterna: “Para mí es muy importante poder ayudar a las personas a superar los mismos desafíos que yo. No muchos hombres homosexuales se han sentido cómodos ´saliendo´ al mundo del rugby y optan por continuar viviendo en la mentira. Espero que eso pueda cambiar”.