Ignacio Bogino: "No conviene que haya jugadores que se cuestionen y cuestionen" - De Taco | Abrimos el juego

Fútbol, literatura y dibujo. La unión de estas palabras encuentran su cauce en una historia en particular: la de Ignacio Bogino. “¿Quién soy? Durante mucho tiempo me definí como jugador de fútbol porque aspiré a serlo, pero también me di cuenta que no me permitía ser otras cosas que tenían que ver con lo artístico. Entendí que la profesión no define a una persona”, reconoce. Escribir y pintar son actividades que siempre lo interpelaron y su primer libro, titulado “Jugador de fútbol”, es el resultado de ello. Allí pudo expresar lo que sentía mediante metáforas y personajes aunque no de manera lineal. «Me gustó mucho esa experiencia. Pude lograr que dentro del fútbol mi nombre también apareciera en otro lado», afirma. Bogino habla de pesos, guerras internas y algunos enojos con la actividad que tanta felicidad le dio. También habilita un espacio para la política y el poder. «Ahora estoy más tranquilo», afirma el defensor. Su actual equipo es Brown de Adrogué. También pasó por Rosario Central, Arsenal, Patronato y Temperley.

 

 

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By @mateico.oviedo

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-¿Cuál es tu concepción del fútbol?

-Lo más importante del fútbol es el juego. Y lo más importante del juego son los jugadores. Sin embargo, aparece montado un gran sistema donde se da la posibilidad de que personas que están afuera sean tan importantes como los jugadores, y un poco se le teme a eso. Si hay un periodista que está enojado con vos porque decís algo que no le gusta y después te pone un 4 en un partido, para la gente sos ese cuatro y te puede complicar la carrera. Muchas veces la representación de lo que un jugador o una persona significa es lo que te muestran ellos. Son construcciones de poder que hay dentro del mismo circuito, pero también entiendo que es una manera de vender al fútbol y esa idea de que todos somos parte. Así es como se va construyendo todo y se hace muy complejo.

-En esta relación de poder que mencionás, ¿hay lugar para estas discusiones?

-Surgen de manera esporádica. El fútbol es solo una porción, pero estas cosas suceden en muchos otros espacios. Creo que muchas veces se le exige al jugador de fútbol que no se debata y la verdad es que no, no sucede mucho. Si sucediera sería un país más crítico, no pasarían muchas de las cosas que a veces pasan. Pero pedirle eso al fútbol es complejo.

-¿Se pueden abrir esos espacios para derribar tabúes como sexualidad, género o política?

-El fútbol es una situación de privilegio. Y esos privilegios los tenés. Entonces, ¿para qué cuestionarlos? ¿Para qué meter la política ahí? Para cuestionar hay que empezar por uno mismo, entonces es difícil. Todo lo que hacemos está cargado de política, de ideología y eso modifica lo que está alrededor. Que pase en el vestuario estaría buenísimo, pero tampoco sé si es el lugar para que todos estemos mejor. Si se instala en otros espacios como la escuela llegarán jugadores que no tengan que hacer un esfuerzo para debatir. Les sería todo más natural. El fútbol es una institución muy conservadora y respecto a la sexualidad o a lo que tiene que ver con un jugador y sus elecciones, es a lo último a lo que se abriría. Creo que hay que tener cierto cuidado al momento de querer acercar un mensaje en el vestuario por ejemplo. La disputa debe ser inteligente y no para ganar. Pensar que tu idea es la ganadora y querer imponerla o pelear contra todo es bastante tonto. Sí hay maneras y creo que muchos clubes lo están haciendo.

-¿Puede construirse otro tipo de fútbol?

-Soy bastante pesimista, sin embargo peleo para eso. El fútbol no puede pensarse como algo fuera de lo que ocurre en la sociedad, es un reflejo exagerado de nosotros mismos. El proceso de deconstrucción debe ser para todos y constante. Estaría bueno preguntarse todo el tiempo qué es lo que pasa. Eso nos hace más activos. ¿En qué derivará eso? No lo sé. Pero sí pienso que si el proceso se diera, seguramente estaríamos todos de acuerdo en que así no estamos bien y buscaríamos la manera de cambiarlo.

-¿Tu posicionamiento te generó algún problema?

-Tuve algunos y podría haber tenido más si hubiese sido más valiente, o menos si me hubiese comportado de otras maneras. El aprendizaje también se trata de eso. Uno no sabe bien cómo proceder. Vas viendo todo cuando ya te vas retirando. Mientras tanto fui haciendo lo que pude. No creo que, por ejemplo, un jugador pueda hablar así en un equipo grande de Argentina, no creo que te dejen llegar a eso. Así para abajo. A muchos dirigentes no les gusta que un futbolista tenga un libro. Y digo libro como una herramienta crítica, como algo en donde pueda encontrar alguna pregunta que incomode. No quiero ser despectivo pero no sé, si es un libro de autoayuda no creo que moleste a nadie (risas). Me refiero a los dirigentes que manejan mal el fútbol, aunque hay quienes lo hacen bien. Pero en términos generales no conviene que haya jugadores que sientan que el poder lo tienen ellos, que se cuestionen y cuestionen. Cuando uno toma una posición y molesta, es un punto en contra para continuar. Yo siento que gané mucho más desde el momento que decidí poner en cuestión mi subjetividad, aunque haya perdido cosas que en ese momento pensaba que eran importantes.

-¿Por ejemplo?

-La proyección del jugador de fútbol está pegada a un montón de cosas. De privilegios que tienen que ver con la sociedad, el poder en el sentido de que se trabaja de lo que se quiere y eso en sí mismo ya es un tema. Te pagan más que en la mayoría de los lugares, está la idea de que el sacrificio es menor que en otros trabajos, y a la vez es la posibilidad de acceder al dinero, la fama, a un montón de lugares que cuando yo era chico me dijeron que eran importantes. Después entendí que no lo son y que si existen son más cárceles que otra cosa. Pero eso es parte del aprendizaje y de que lo viví. Si no lo hubiese hecho todavía querría ser ese jugador de fútbol.

-¿Es una posición cómoda de sostener la del ‘futbolista tipo’?

-No sé si es más cómoda, es entenderlo. Yo la crítica la pongo en quienes manejan jugadores. Ellos son los que no quieren que haya jugadores que piensen. Pero así como también pienso que hay políticos que, en términos generales, tampoco les conviene que haya pueblos muy inteligentes detrás. Creo fielmente que la pregunta es una herramienta de poder y eso siempre va a molestar en espacios donde haya cosas en disputa.

-¿Cómo viviste el aislamiento?

-El aislamiento te detiene. Es un momento de instrospección. Estoy viendo por dónde seguir cuando todo esto pase, pero aún no lo sé. Lo que no me gustaría dejar es ese lugar de jugador que me permite esto. Hablar sobre estos temas. Lo político dentro del fútbol me gusta mucho. Salir de ahí es dejar un poco esa batalla. Nunca fui muy pretencioso con el fútbol. A mí me gustó siempre jugar. Mi sueño era jugar en la primera de Central y lo cumplí. El tema es que cuando uno llega al sueño, ya se terminó. Dentro del fútbol me interesa que puedan seguir conviviendo todas estas cosas que vengo diciendo, y que sé que las puedo hacer mientras esté jugando. En algún momento perseguí otras cosas pero después entendí que lo que disfrutaba era jugar. Me interesa tener estas charlas, me gusta. Lo que no disfruto es, por ejemplo, ser parte de una contratapa que siga alimentando todo ese entramado. Lo hice pero no lo quiero hacer más. Me interesa que mi voz se escuche.

-¿Cómo describirías tu vida siendo futbolista?

-Recién voy a tener real dimensión cuando empiece a tomar distancia. Pero creo que fue un viaje muy violento, rápido, fascinante, doloroso. Una mezcla de todo que no te da mucho tiempo a pensar. Es como una rueda que va y no te da tiempo a bajar. Lo que sí creo es que fue mucho más rica cuando me empecé a sacar todo ese estereotipo que tenía encima. Cuando empecé a sacar eso y a vivir mi experiencia  asumiendo mi lugar y defendiéndolo. Eso fue fascinante. Empecé a tener toda una apertura hacia cosas nuevas. Hoy es el libro, mañana pueden ser otras cosas y así espero seguir con la mente activa, con hambre. Con ganas de incorporar cosas nuevas y crear. Ese proceso también me interesa mucho. La carrera también es un creación pero la ves bien cuando se termina. Por ahora puedo decirte que va todo muy rápido. En términos generales estoy agradecido por el fútbol porque me dio la posibilidad de la experiencia, de vivir otros lugares. Tengo 34 años y sigo jugando. Eso es un montón. No quiero perder nunca eso. Quizás si hubiese entrado en la vorágine del mercado, el laburo y demás, seguramente algo de todo esto me lo hubiese perdido. Al fútbol le agradezco ese fuego que me dejó tocar siempre y que tiene que ver con divertirme haciendo lo que hago.

-Entonces puede decirse que a pesar de todo fuiste feliz…

-Por momentos me hizo muy muy feliz, por momentos me hizo muy mal pero es parte de todo. Entendí que la felicidad son momentos. No se puede sostener mucho, se prende y se apaga y es hermoso vivirla. El fútbol me dio mucha felicidad pero también me dio mucha tristeza. Por lo tanto, me dio vida. Y siempre, siempre jugando. Los momentos más tristes quizás fueron cuando entendía otra cosa, que no era jugar sino trabajar y llevar cosas que hacen todo más pesado, pero la verdad que estoy muy agradecido de poder jugar al fútbol.