Presiones, encubrimientos y desprotección en la gimnasia: ¿quién cuida a los deportistas? - De Taco | Abrimos el juego

Tras el estreno del documental “Atleta A” en la plataforma Netflix, se comenzó a profundizar nuevamente sobre el caso Larry Nassar, el ex jefe médico del equipo de Gimnasia Artística de los Estados Unidos condenado a prisión por hasta 175 años por agredir sexualmente a 250 gimnastas y pacientes, además de a otros 60 años por pornografía infantil. Una historia fuerte sobre una realidad que en este caso se centra en los Estados Unidos, pero que lamentablemente es global y, en particular, a la Argentina le toca de cerca. En primer lugar, porque Ayelén Tarabini, la exgimnasta nacional de 28 años, en el momento en que se desató este escándalo reveló que había tenido contacto con el médico estadounidense desde sus 15 años y que, tras su lesión en el talón de Aquiles, este la había invitado a rehabilitarse y a entrenar bajo su cuidado.

Por su parte, Ailén Valente, la última gimnasta olímpica que representó a la Argentina en unos Juegos, también se explayó al respecto tras ver el documental:

En segundo lugar, existieron casos de abuso en la gimnasia argentina. En 2018, en un asado entre exgimnastas, un hombre de 40 años que había callado por más de 20 rompió en llanto tras exponer que fue víctima de abuso sexual por parte de un entrenador de selecciones nacionales en la década del 90 y que hasta ese momento había estado vinculado con el proceso de selección para Buenos Aires 2018. Fueron sus compañeros, aquellos que escucharon su relato, quienes lo comunicaron a la Confederación e incluso dieron testimonio en el juzgado para reforzar la acusación. En ese momento la víctima no estaba lista para denunciar y, como no había sido su elección hacer público el caso, no se presentó a declarar por lo que la causa prescribió.

También en 2018 hubo otro caso que tomó notoriedad pública cuando la exgimnasta argentina Karina Oliveira denunció que a los 14 años había sido abusada por un entrenador suplente diez años mayor que ella. Los abusos ocurrieron hasta los 16, cuando Oliveira se retiró del deporte por una lesión en su columna, justo antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Al estar lesionada y no ser titular del equipo, no le permitieron alojarse en la Villa Olímpica, por lo que se hospedó en un departamento de la ciudad catalana que compartió con su entrenador. «En Barcelona, además de la frustración deportiva tan grande, cada vez que íbamos al departamento, sucedían los abusos», relató. ¿Por qué Oliveira decidió hablar? Unos años antes de contar su historia, su hija quiso seguir sus pasos en la gimnasia, entonces sintió que debía conversar del tema con su marido y sus padres. Más tarde, decidió hacerlo público a través de su cuenta personal en Facebook.

Karina sigue en contacto con la Confederación y continúa su tratamiento psicológico de manera particular. Pero tampoco denunció al entrenador, quien hoy se encuentra trabajando en el exterior. La exgimnasta hizo la publicación a modo de liberación personal, pero no quiso enfrentar un juicio. Tras las denuncias, la Confederación Argentina de Gimnasia tomó cartas en el asunto y la dirigencia de Sergio Wurch, en conjunto con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Enard, lanzó el programa “Gimnasia Segura”. Este tiene como fin tomar las denuncias de abuso sexual dentro de la gimnasia.

Lucas Chiarlo, entrenador y secretario de la Confederación, está a cargo del proyecto que continúa con el objetivo de «garantizar la integridad de los gimnastas desarrollando el proceso de aprendizaje, buscar prevenir la violencias físicas, verbales y emocionales como también la intimidación y el aislamiento, y por último acompañar a las víctimas en el proceso de resolución». En diálogo con De Taco contó que en conjunto con el Ministerio se realizan capacitaciones a docentes, alumnos y dirigentes del deporte en todo el país, con el fin de concientizar sobre la problemática. A su vez, existe un protocolo de acción que se ejecuta de manera conjunta entre ambos entes a la hora de recibir una denuncia. El mismo tiene dos direcciones: un asesoramiento legal y otro psicológico.

Estas acciones han permitido que varios exatletas denunciaran haber sido víctimas de abuso en su juventud. Y gracias a las iniciativas promovidas desde el Ministerio, sobre todo a partir de la ‘Ley Micaela’, todos los estamentos de la Gimnasia comienzan a formarse y a conocer los pasos a seguir en caso de recibir denuncias, o bien de sospechar que algún niño podría estar sufriendo algún tipo de abuso.