Beto Acosta y la vuelta a Boedo: "Entiendo la ansiedad del hincha, es cuestión de tiempo" - De Taco | Abrimos el juego

Alberto “Beto” Acosta, considerado uno de los grandes ídolos en la historia de San Lorenzo de Almagro, es una de las personas que puede entender más a los hinchas con el entusiasmo y la ansiedad del proyecto del nuevo estadio en el barrio porteño de Boedo. ¿Por qué? Cuando el exgoleador llegó al club, no tenían estadio propio y el equipo hacía de local en diferentes canchas debido a que, a fines de la década del 70, fue obligado a vender el Gasómetro al gobierno militar. Tras su pase a Boca, se perdió la inauguración del Nuevo Gasómetro, pero diez años después pudo volver y jugar en su segunda casa.

El Beto es parte de la historia del club. Estuvo presente en cuatro ciclos y, entre sus logros, se destacan las consagraciones en la Mercosur 2001 y la Sudamericana 2002, los primeros títulos internacionales del club azulgrana. Además, fue partícipe de la última Copa América obtenida por la Selección Argentina y tuvo experiencias en Chile, Portugal, Francia y hasta en Japón. Actualmente es parte de la Secretaría Técnica del club que preside Marcelo Tinelli.

-En tus primeros ciclos como jugador en San Lorenzo no tuviste la posibilidad de conocer y menos jugar en “El Gasómetro”. ¿Pudiste escuchar anécdotas de partidos jugados en ese estadio?

-Llegué a San Lorenzo en el año 1988, y era un placer escuchar a la gente y a exjugadores hablar del “Gasómetro”. Yo no tuve la suerte de jugar ahí, pero muchos amigos me contaban que los papás los llevaban a la cancha y jugaban a estadio lleno en Avenida La Plata, que se quedaban jugando detrás del alambrado. Era un placer poder escucharlos, como a (Roberto) Telch, que siempre estaba ahí con nosotros, mismo el Bambino (Héctor) Veira, que era el entrenador, o el Nano (Fernando) Areán. En las concentraciones nos quedábamos muchísimo tiempo escuchándolos porque era historia pura.

-En aquella época, ¿cómo fue para vos no poder jugar de local en una cancha propia del club? ¿Creés que afectaba en el juego del equipo?

-Sí, jugábamos en cancha de Huracán, de Ferro y en algún momento en Vélez, pero no era lo mismo. En todos los estadios, cuando hacíamos de local, la gente de San Lorenzo llenaba la cancha, pero uno como jugador no tenía una casa propia. Por eso te daba un poco de bronca, era como que jugabas siempre de visitante… pero no había dudas de que cuando jugabas de local, el estadio lleno era un mimo que nos hacía la gente y siempre dábamos todo para tratar de sacar buenos resultados.

– ¿Cuán importante es para un jugador tener esa “identidad” con su club y con el estadio?

-Es un tema muy importante tener tu casa propia: saber que ahí te hacés muy fuerte, tener la identidad de la misma y conocer cada pasillo. Creo que para el jugador de fútbol sentir su casa es un plus.

-San Lorenzo fue obligado a vender los terrenos por un gobierno de facto, ¿creés que lo que lastimó más a los hinchas fue la forma en cómo se dio esa expropiación del “Gasómetro”?

-De una forma u otra a la gente la lastimó mucho. Más allá de la expropiación, que no hay dudas de que eso fue algo muy fuerte, sacarle la cancha al hincha verdadero le dolió y le duele muchísimo hasta el día de hoy. Es como si te sacan, a la fuerza, de tu propia casa. Los hinchas siempre dicen que ha sido muy fuerte porque era la cancha histórica.

-Luego, cuando se inauguró el “Nuevo Gasómetro” estabas en Boca, pero se dijo que con tu pase se pudo terminar de construir el nuevo estadio. ¿Qué opinás al respecto? ¿Cómo te sentiste ese año que se inauguró y vos no estabas ahí para jugar?

-Cuando llegué en el año 1992, que fue mi segunda etapa, ya empecé a ver el Nuevo Gasómetro. Era una emoción muy grande porque empezaban a hacer la primera tribuna. Después, cuando pasé a Boca, se hablaba de que parte de la mitad del estadio o parte de una tribuna, se realizaba gracias a esa transferencia. Para mí fue un placer muy grande y sentí un orgullo muy lindo poder ayudar. Más allá de que la gente se enojó por ese pase, a mí me quedaba que había ayudado mucho para volver a tener la casa propia del club.

-En 1998 volviste a San Lorenzo y te tocó jugar en el Nuevo Gasómetro. ¿Cómo fue aquella experiencia?

-Sí, la tercera etapa en 1998 no hay dudas de que fue algo muy fuerte. Era mi casa y lo viví con un sentimiento muy especial porque ahí empecé a conocer cada terreno, cada pasillo como propio y eso fue algo increíble. Ya la gente tenía su estadio, su sentido de pertenencia y eso lo vivíamos nosotros. Fue algo muy emocionante.

-De tus experiencias en el exterior como jugador, ¿qué fue lo que te llevaste de cada una de ellas?

-Tuve la suerte de estar en Chile, Portugal, Francia y Japón. El respeto que tienen hacia la persona, la familia, más allá del jugador, es muy grande y uno siempre saca grandes cosas de eso. Las diferentes culturas también, de todo eso uno trataba de aprender, pero más que nada me quedó el gran respeto. Eso uno trataba de inculcárselo a sus hijos, más allá de lo que uno hace dentro de la casa.

-¿Qué opinás de la gestión de Marcelo Tinelli en el club, que participó como vicepresidente y ahora como presidente, y logró devolverles a los hinchas esa identidad que quizás en tus primeras épocas les faltaba por haber perdido su estadio?

-Toda la nueva dirigencia, en especial Marcelo Tinelli,  a quien conozco hace muchos años, son hinchas fanáticos de verdad. Ellos lucharon muchísimo para tener el club como está y hacer cosas importantes. No hay dudas de que Marcelo tiene mucho que ver en esta nueva etapa. Él está contento con lo que está haciendo y apunta a algo extraordinario. Por otro lado, entiendo la ansiedad del hincha por el tema de la Ley de Rezonificación. Lamentablemente es tiempo, pero lo están manejando muy bien. Por lo que yo sé, no hay dudas de que va a llegar todo a un final más que feliz.

-En 1993 formaste parte del equipo que ganó la última Copa América de Argentina. ¿Por qué pensás que la Selección no pudo volver a repetir?

-Es muy difícil hoy, después de tantos años, decir algo sobre por qué Argentina no logró más una Copa América ni tampoco un Mundial. Esto es fútbol y se han perdido bastantes finales por un penal o porque se erró algún gol. Pasaron varias generaciones, está el mejor jugador del mundo y aún así es increíble que Argentina no pueda lograr un título.

-Fuiste técnico junto a tu hijo de un equipo en el fútbol intercountry. ¿Te gustaría dirigir en la Primera División del fútbol argentino?

-Ser entrenador es algo que no tengo en mi cabeza más allá de haber disfrutado con mi hijo de torneos de intercountry, y de haber vivido esos tres partidos con Hugo Tocalli y el Pipi (Romagnoli) cuando le dimos una mano al club, fue algo alucinante. Me divertí y disfruté muchísimo el estar nuevamente dentro de una cancha entrenando. Me fui con el cien por ciento de efectividad, con tres partidos jugados y ganados (risas). Pero aún así no se me pasa por la cabeza dirigir porque no soy entrenador.

¿Qué significa San Lorenzo en tu vida?                  

-San Lorenzo, por las cuatro etapas que viví, es mi segunda casa, más allá de que salí de Unión de Santa Fe. Hoy estoy trabajando en el club, que era eso extra que me faltaba. De haber logrado tantas cosas importantes dentro de una cancha, hoy lo puedo vivir de afuera como hincha. No hay dudas de que San Lorenzo para mí es muy especial.