Agostina Burani y un sueño "olímpico" con la Selección Argentina - De Taco | Abrimos el juego

Aún sin poder volver a las canchas, acostumbrándose a la nueva normalidad que nos presenta la pandemia, Agostina Burani cuenta cómo fueron sus años de carrera dedicados al básquetbol femenino: “Nunca me imaginé vivir todo lo que me tocó en este deporte y me sigue sorprendiendo de la mejor manera. Te da alegrías y tristezas, es así, pero de todo se aprende”. Su primera actividad fue la natación y, a los once años, decidió seguir los pasos de su hermano, quien comenzó a jugar al básquet. Luego disputó torneos locales y de selecciones inferiores, pero fue a los 18 años, en 2009, cuando dio el gran paso como profesional.

Se le presentaron tres oportunidades únicas para concretar la chance de ser una jugadora a nivel elite. Primero, formar parte de la destacada Selección Sub 19 que ganó el bronce en el Mundial de Tailandia 2009: «Lo recuerdo con una alegría tremenda, fue un sueño y algo hermoso ver cómo nuestra bandera se levantaba en el podio. Lo que más destaco es que se formó un grupo de buenas personas y hoy seguimos siendo amigas. Crecimos como jugadoras y compartimos ese orgullo de vestir la camiseta argentina”, comenta.

Luego apareció la posibilidad de irse al exterior: «Me llamaron para irme a España en diciembre de ese año. Ya había terminado el colegio, que para mí era súper importante, así que en enero me fui. Significó mucho, un desafío, pero quería dar ese salto de calidad y dedicarme plenamente a crecer como jugadora y como profesional. Después tuve la oportunidad de jugar también en Italia y Francia», recuerda.

Sumado a ello, ese mismo año tuvo su debut en la Selección mayor. Junto a la escolta Débora González fueron las dos juveniles que formaron parte del conjunto nacional. «Me acuerdo haber llegado de ese torneo (Tailandia) y a las semanas me convocaron, no lo podía creer. Era la más chiquita, pero me recibieron de la mejor forma y aprendí muchísimas cosas”, expresa. El torneo fue el FIBA Américas Femenino Cuiabá, donde Argentina llegó invicta a la final tras cuatro encuentros disputados y en el último partido perdió ante Brasil, el favorito, por 71-48.

Entre todas las jugadoras activas, la pívot de 28 años es la que más partidos disputó con la celeste y blanca (ya lleva una década jugando). Durante este tiempo compartió equipo con referentes y amigas que hicieron historia. Al consultarle por este pasar de los años, Burani señala: «Me tocó vivir tres mundiales, uno Sub 19 y dos en mayores, esos dos últimos con una diferencia de ocho años. En el primero era la más joven del equipo y fui como una esponja absorbiendo todo lo que veía de comportamientos fuera y dentro de la cancha de jugadoras de un nivel tremendo. No tuve tantos minutos, pero en los que me tocaba estar dejaba todo y siempre intentando dar lo que necesitaba el equipo. El otro ya fue con más responsabilidades y nueve años de Selección. También lo disfruté, pero los resultados no fueron los esperados. Nos tocó una zona muy difícil con países que son potencias y no estuvimos en nuestro mejor nivel”.

Para Burani, llevar la celeste y blanca «es lo mejor que le puede pasar a cualquier deportista, es un orgullo”. En este momento de su carrera, sin liga, con los compromisos del seleccionado aplazados y en un país donde este deporte aún no es profesional, la pregunta de si llegará pronto el retiro es constante, pero ella afirma: «Todavía no puse un final para mi carrera, creo que depende mucho de uno, en cómo se cuida y se entrena para estar en el alto nivel. Ojalá sean muchos años más. Tengo un sueño pendiente todavía y es poder jugar un Juego Olímpico. Espero que el básquet femenino pueda conseguir eso, vivirlo debe ser una experiencia inolvidable”.