Paula Reggiardo y su deseo de igualdad para el básquet femenino: "Poder vivir de este deporte" - De Taco | Abrimos el juego

Paula Alejandra Reggiardo es profesora de educación física, entrenadora de básquet, feminista y una de las creadoras de “La Colectiva Básquet”, un grupo que lucha para que este deporte sea equitativo. Tiene 36 años y toda una vida con la naranja en la mano. Integró selecciones nacionales y representó a Argentina en Mundiales, Sudamericanos y Juegos Panamericanos. En la actualidad, dirige a la Selección Nacional Universitaria Femenina y, además, realiza campus en todo el país bajo la premisa “básquet para todes”.

En 2015, tras los JJPP de Toronto, vivió una situación peculiar: mientras viajaba en colectivo rumbo a su casa y con la ropa de la albiceleste, un hombre le sacó una foto y la compartió en Facebook. La llamó “la chica del bondi”.

-¿Qué significó ser “la chica del bondi”?

-Una sorpresa, porque fue noticia algo que hacía de manera habitual. Al día siguiente amanecí con 27 llamadas perdidas y todas eran de productores de radio. Intenté usar ese ‘momento de fama’ para poner en palabras que ésta es la realidad del deporte amateur y, sobre todo, del deporte femenino, que el apoyo no está y hay mucha ignorancia. ¿Cómo hacés para conocer su existencia si no te lo muestran? ¿Y cómo hacés para apoyar? La gente valora los esfuerzos, el hecho de que tenés que trabajar y estudiar para poder jugar porque no te queda otra. Pero como dice Macarena Sánchez, “no hagamos un romanticismo de eso”. Lo ideal sería que podamos vivir del deporte como lo hace la rama masculina.

-¿Qué otras sensaciones recordás de aquél momento?

-Venía de renunciar a la Selección en Toronto. Estaba triste, de duelo y pasó esto. Lloraba, reía… no entendía nada. Fueron días ciclotímicos, muy locos. Le decía que sí a cada radio que me llamaba e iba anotando todo en una servilleta como si fuera una agenda. Podría haber aprovechado y conseguir algún canje, pero solamente pensaba en hablar de deporte, como siempre que pude. No siento haberme hecho un nombre por haber sido ‘la chica del bondi’.

-¿Por qué decidiste dejar a la Selección Argentina?

-Porque se me tornó intolerable la situación. En ese momento no tuve dudas. Mientras estábamos de gira en Puerto Rico, el día previo al viaje a Toronto sentí una molestia en el psoas derecho. Antes de entrenar a la mañana, el médico me dijo que tenía una pequeña contractura la cual se podía hacer más grande si no paraba, pero estábamos seguros de que llegaba sin problemas. Se lo comenté al cuerpo técnico y cuando terminó el entrenamiento me comunicaron que estaba desafectada del equipo. ¿De qué me están hablando?, pensé. Si no tenía una lesión. Igualmente me dijeron que me quedara concentrando porque no sabían si me iban a poder reemplazar porque no les daban los tiempos. Sentí mucha impotencia y fue injusto. Después de la muerte de mi vieja fue la primera vez que lloré tanto. En ningún momento pensaron en el equipo. Como el básquet femenino nunca viajó a los Olímpicos, era lo máximo. Jugué pocos minutos. Fue todo muy incoherente. No había lógica, los mensajes que se daban no eran claros.

Tras su paso por Ensino Porta Once de Lugo de la Liga Femenina 2 de España, Paula se incorporó en 2015 al club Obras Sanitarias, donde se convirtió en una de las líderes. Dos años más tarde, una lesión la apartó de las canchas. Utilizó ese tiempo para continuar capacitándose como entrenadora y realizó el nivel 3 del curso superior ENEBA (su promedio fue uno de los tres mejores entre más de 100 personas). De esta manera, fue habilitada para dirigir Selecciones Nacionales y formó parte durante un tiempo del staff que entrenó a las categorías formativas. Además, viajó a Taiwán al Mundial Universitario, su primera experiencia internacional.

-¿Cuándo y cómo comenzaste con los Campus “Paula Reggiardo”?

-La idea surgió entre 2012 y 2013. Quería viajar en motor home, conseguir canjes de elementos de básquet y recorrer Argentina; hablar previamente con los municipios, teniendo el aval del estado, y que haya básquet en todo el país. Necesitaba los fines de semana para poder viajar, por lo que alguien del cuerpo técnico debía quedarse cuando yo no estaba. Lo planteé en el club Obras Sanitarias y no gustó, así que aposté a los Campus. Hice varios (Uruguay y Bolivia) y en 2019 logré que sea casi un sustento económico para mí. Me interesa ir a lugares donde no se practica básquet de manera corriente como, por ejemplo, la Patagonia, donde las distancias son enormes. Además, las ligas femeninas son prácticamente inexistentes. ¿De verdad no van a jugar porque no hay liga de mujeres? Hay cierta reticencia y una negación a nivel social de comprender que no hay diferencias biológicas que fundamenten el separar a las chicas de los chicos. Me gusta la frase “no dejemos cicatrices, dejemos huellas”. Es compartir experiencias.

En diciembre de 2017, durante una gira por España, Pau recibió un mensaje de voz inesperado a través de WhatsApp: era Oveja Hernández. “No podía creer lo que estaba pasando. En ese audio me invitaba a estar en su campus. Era el 1° y no iba a poder participar porque llegaba de mi viaje después. Pero a partir de eso, la relación fue más cercana. Para los próximos campus que realizó me sumó a su staff de manera permanente”, recordó.

Reggiardo también forma parte de la Federación de Deporte Universitario de Argentina (FeDUA), donde ejerce como entrenadora de la Selección Femenina de básquet. Sobre esta experiencia, remarcó: “Me encanta cuando las jugadoras te demandan, además de darles confianza y escucharlas. Lo más importante es pensar en lo que necesita el equipo y que entiendan que van a jugar bajo mucha presión. A las mujeres nos pasa eso de tener miedo a equivocarnos. Nos crían para ser perfectas y no valientes”.

 

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Ayer en la @unq_oficial hicimos junto con @profemary un nuevo entrenamiento/prueba de jugadoras estudiantes…con el objetivo claro…sumar en su desarrollo y preparar el equipo para los Juegos Sudamericanos de Concepción Chile y Los Juegos Mundiales Universitarios de Napoles Italia o también conocidos como Universiadas. Dividimos en tres partes el trabajo: Donde en la primera parte les contamos un poco del trabajo que junto con @Fedua rgentina venimos haciendo en el desarrollo del deporte universitario, los torneos de los cuales participamos y el crecimiento exponencial en tan poco tiempo, luego una parte de entrada en calor y fundamentos individuales, para concluir jugando. 🇦🇷⛹🏻‍♀️📚💜

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«La Colectiva Básquet» es un frente que busca la pluralidad y equidad que surgió luego del comunicado de Las Gigantes durante la pandemia. Este reclamo a la CABB fue el puntapié inicial para mostrar la realidad del deporte femenino. Cuentan con diferentes comisiones que trabajan desde múltiples miradas: instituciones, géneros y sexualidad; prensa y comunicación, violencias y normativas. “Lo abrimos a quienes quieran participar y formar parte”, indicó.

-¿En qué te ayudaron los talleres de mujeres, disidencia y deportes en los que participaste?

-A saber que el deporte tiene mucha exclusión. Y en esos talleres te das cuenta de que hay que cuestionarse muchas cosas. Son un lugar de escucha donde se busca pasar a la acción. Para mí fue un antes y un después. Hace dos años hice el primero en Trelew (Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias) y me di cuenta de que es una cita obligadísima. Lo que se vive y respira ahí es inexplicable.