Carolina Luján: “En el ajedrez tuve que jugar como un hombre para ganarme el respeto” - De Taco | Abrimos el juego

“El número de combinaciones posibles es infinito. También lo es el de errores. A veces, los dioses cometen errores brillantes, que sólo ellos pueden subsanar. Esas equivocaciones pueden tener consecuencias catastróficas para un mísero peón, para una pieza menor, pero no influyen en la economía general del juego, condenado a la perdurabilidad”

“El ajedrez y los dioses”, Rodolfo Walsh.

Hace poco más de un mes se estrenó en Netflix la serie Gambito de Dama, que se convirtió rápidamente en una de las más vistas de la plataforma. El título hace referencia a una de las aperturas que se realizan en el ajedrez, deporte practicado por la protagonista, Beth Harmon. El vínculo entre Harmon y esta disciplina se inicia en la década del 60, cuando queda huérfana y es internada en la escuela Methuen Home. Allí, el portero se convierte en el primer tutor ajedrecístico de Beth, que por entonces tenía nueve años y que, con el correr del tiempo, se convierte en una gran jugadora a nivel nacional e internacional, enfrentándose no sólo a grandes ajedrecistas, sino también a sus adicciones y su falta de contención familiar.

La serie no solo puso en agenda al ajedrez, sino que también hizo que se cuestione el rol actual de la mujer en él, un espacio donde siempre predominaron los varones, característica que se mantiene hasta el día de hoy. De Taco conversó con Carolina Luján, Maestra Internacional de Ajedrez y creadora de Damas Olímpicas –equipo Olímpico Argentino Femenino- sobre este y otros temas como, por ejemplo, la negativa del Comité Olímpico Internacional (COI) ante el pedido de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) para que se incluya la disciplina en los Juegos Olímpicos de Verano de París 2024, cuando se cumplan 100 años de la creación de esta institución.

-¿Cómo surgió Damas Olímpicas?

-En 2018, antes de las Olimpíadas de ajedrez que son cada dos años. Con las chicas nos conocemos desde hace mucho tiempo de competir en contra, pero cada dos años jugamos en equipo para Argentina. Pensamos en darnos identidad y ponernos un nombre inspirado en Las Leonas, que son el símbolo del deporte en la Argentina y de las mujeres. Tratamos de promocionar el ajedrez, visibilizar la historia de las mujeres ajedrecistas, tener mayor llegada y la verdad es que tuvo muy buena recepción en el ambiente. Después de las Olimpíadas hicimos un curso de diez clases abiertas gratuitas para mujeres y niñas. Se anotaron como 1000 y estuvo muy bueno.

-¿Qué diferencias hay entre el ajedrez presencial y el online?

-Hasta hace nada era solo presencial, aunque usamos mucho la tecnología para estudiar, entrenar, ver torneos en vivo y también jugar, pero siempre con un sentido más recreativo. A nivel profesional hay que regularlo porque es muy complejo controlar el tema de las trampas. En el ajedrez, una mínima ayuda de alguien o que puedas consultar un módulo de análisis, una computadora y te dé la mejor jugada, es clave, decisivo. El ajedrez online a nivel afición es un tremendo ‘boom’ y es algo que hay que aprovechar porque se acercó muchísima gente a jugar e interesarse. En ese aspecto está muy bueno, pero el ajedrez clásico es irremplazable, la sala de juego, el tablero, las piezas, el reloj y todo lo que significa estar en un torneo.

Las mujeres no llegan al 10% del padrón federado tanto en Argentina como en el mundo y así lo cuenta Carolina Luján:

En el ajedrez tuve que ganarme el respeto de ser mujer y jugar como un hombre. Es muy complicado cambiar esa mentalidad y mismo para nosotras. No me desagradaba que me dijeran eso, pero después empecé a darme cuenta de que eso está mal. Por ejemplo, siempre te encontrás con tipos en el baño de mujeres porque hay dos baños y casi no hay chicas, entonces lo usan igual. Todas esas cuestiones hacen que te desgaste, que pierdas interés, que el ambiente no te parezca agradable y que termines dejando y creo que es uno de los principales factores por los que las mujeres dejan de jugar al ajedrez y no lo eligen como profesión”.

Con respecto a la serie, Luján afirma que está muy bien lograda desde lo técnico ajedrecístico, pero lo que más llamó la atención es el trato que recibe Beth por parte de sus colegas, que no condice con la realidad, menos en esa época.  “Ahora ya no nos pasa porque nos ganamos el respeto, pero cuando arrancás, si le ganás a un tipo, no te dan la mano, te ponen la peor cara, te revolean el tablero, se van puteando. Eso nos pasó a todas”, sentenció.

Hasta la húngara Judit Polgár, mejor jugadora de la historia, hizo referencia a estas escenas de la serie en sus redes, donde se preguntó con picardía:  ¿Cuántos oponentes han renunciado contra mí de esta manera?

 

Además de dedicarse al ajedrez, Luján forma parte del Observatorio de deporte del Inadi, en el que se realizó un informe sobre la discriminación por género en el deporte argentino, basado en el testimonio de deportistas de diferentes lugares del país, en su mayoría de alto rendimiento.

El ajedrez es reconocido como deporte por el COI desde 1999. En los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 se realizó una exhibición y en 2001, desde la FIDE, incluyeron controles antidopaje para poder ser tenidos en cuenta en las futuras ediciones, algo que todavía no se logró.

Con respecto a la negativa del COI sobre incluir al ajedrez en Paris 2024, Luján también dio su parecer: “Es un tema complejo porque viene de larga data. Hay una cuestión comercial y de organización. Las Olimpíadas de ajedrez mueven tres mil personas, somos 1500 en la sala de juego, entonces si estuviéramos dentro del circuito, probablemente habría que hacer Preolímpicos para que llegue menor cantidad de gente. Además, es el único deporte que organiza su propia olimpiada y puede llevar ese nombre. Es un deporte muy ambiguo en todo sentido, porque el ajedrez también es arte, educación, cultura, es juego y cuando nos vamos al plano institucional pasa esto de que es olímpico pero no. Cumple con determinadas cuestiones como el dopaje pero es irrisorio, porque no está comprobado que la droga te ayude como en otros deportes físicos donde sí puede pasar”.

En relación con la situación en Argentina, Luján contó que ser parte del olimpismo facilitaría muchas cuestiones para los deportistas: “Los ajedrecistas en la Argentina no recibimos becas del Enard, pero sí desde la Secretaría de Deportes desde el 2009. Eso termina repercutiendo en el apoyo que recibimos y en la visibilidad que tiene el ajedrez. Si estuviera en el circuito olímpico tendríamos otro lugar en los medios de comunicación también y creo que la nueva gestión de la Federación Internacional apunta a eso y lo demostró con este intento”, afirmó.

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