Triatleta, ‘profe’ y guía de montaña: conocé al Papá Noel de Traslasierra - De Taco | Abrimos el juego

La escena se repetía a diario, y tenía lugar en los cuarteles de Campo de Mayo. A quienes hacían el servicio militar les pasaban un algodón por la cara, y cualquier pelusa que quedara enganchada sería prueba suficiente de no haberse afeitado como correspondía. Eso era penalizado con la pérdida del franco. Daniel Casañas (1945, San Miguel) padeció esta rutina en la década del ’60. Y podría decirse que allí estuvo la génesis para que se convirtiera, muchos años más tarde, en el “Papá Noel de Traslasierra”, ya que una vez terminada la experiencia en Campo de Mayo decidió, por rebeldía, dejarse crecer la barba.

Este Papá Noel tan particular tuvo y tiene una vida dedicada al deporte. En su adolescencia y juventud fue nadador de aguas abiertas, hizo el profesorado de Educación Física como pupilo en el INEF de San Fernando, armó una colonia de vacaciones para niños con capacidades especiales, trabajó en el club CUBA y hasta fue campeón argentino de triatlón, resultado que le permitió viajar a competir en un mundial en Canadá.

En la actualidad es guía de montaña en el Valle de Traslasierra, Córdoba, adonde llegó tras haber sufrido un episodio que modificó todos sus planes: en 1999 regenteaba una remisería y fue asaltado cuando se dirigía a buscar a unos pasajeros en Bella Vista. Lo golpearon, le ataron una bolsa de nylon en la cabeza y lo tiraron en los basurales de Ceamse junto a la autopista del Buen Ayre. Al borde de la muerte lo encontró uno de los operarios, y fue ese preciso momento en el que tomó la decisión de radicarse definitivamente en las sierras cordobesas.

Ya conocía la zona, su padre tenía una casa en Mina Clavero y había pasado un tiempo allí trabajando en la construcción del famoso Camino de las Altas Cumbres. En Córdoba, al igual que en Buenos Aires, la gente insistía con su parecido a Papá Noel por su barba y cabellera blanca, y sus ojos claros. Tanta insistencia hizo que en 2005 decidiera, junto a sus hijos (que viven en Buenos Aires) y su esposa Mari, organizar una recolección de juguetes para reacondicionarlos y llevarlos casa por casa a los niños de la zona durante las navidades.

El taller donde Daniel “el Gaucho” Casañas hace y repara juguetes tiene para él un significado especial, ya que allí dio misa el Cura Brochero.

El proyecto fue creciendo hasta que en 2017 un grupo de turistas, sin saber lo que Daniel y Mari hacían cada año, volvió a mencionarle su gran parecido con Papá Noel. Daniel les contó que para honrar este parecido repartía juguetes por la zona, primero con un traje alquilado y casa por casa, luego con traje propio y en la plaza del pueblo. Ese encuentro volvió a modificar la vida de Daniel, conocido también como el “Gaucho Noel”, ya que se trataba de los productores que le propusieron hacer un video publicitario para el centro comercial cordobés “Patio Olmos”, que se viralizó rápidamente.

Daniel recibió encomiendas de rincones inimaginables del mundo entero. Todos querían participar de la noble acción que lo ocupa cada navidad. Este año habrá 2500 juguetes para repartir en la plaza. Algunos reacondicionados: los reciben, los lavan y desinfectan para luego terminar de arreglarlos. Pero Daniel también tiene una carpintería propia, en la que elabora juguetes de madera con sus herramientas.  Este taller queda en la Estancia 1790, un complejo turístico en la localidad de Las Calles (muy cerca de Nono) que Daniel y Mari dirigen desde hace algunas temporadas. Y es un lugar muy especial para Casañas, ya que allí donde hoy prepara los juguetes en algún momento dio misa el Cura Brochero, de quien es devoto.

“Papá Noel no existe”, le dijeron a uno de los nietos de Daniel en el colegio. “Sí existe. Es mi abuelo”, respondió el chico. “A todos nos gusta creer en algo”, asegura Daniel en su célebre video.

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