Caeleb Dressel, el abanderado de una nueva era en la natación mundial - De Taco | Abrimos el juego

Caeleb Dressel tiene un ritual cada vez que termina una prueba: mira la pantalla con tabla de posiciones y tiempos, inmediatamente se fija un nuevo objetivo, y piensa qué tanto más rápido podría haber nadado. La nueva estrella de la natación mundial nunca se conforma.

Nacido hace 23 años en Florida, Estados Unidos, Dressel acaba de batir en Gwanju, Corea del Sur,  el récord de medallas en un mismo Mundial con un total de ocho: 6 doradas en los 50 y 100m mariposa, 50 y 100m libre, 4×100 libre y 4×100 libre mixto, y 2 plateadas en 4×100 medley y 4×100 medley mixto. ¿Podrá repetir en Tokyo 2020? 5 de las pruebas en las que se subió al podio integran el programa olímpico, por lo que seguramente sea una de las grandes estrellas de los próximos Juegos.

Ya había llamado la atención en el Mundial de Hungría en 2017, cuando se colgó 7 medallas igualando la cantidad conseguida por Michael Phelps en 2007. Hace 2 años fue también el primero en ganar 3 doradas en una misma jornada. Y desde hace algunos días es además el nadador más rápido sin traje de poliuretano (prohibidos desde 2010), ya que hasta este último mundial nadie había logrado bajar los 47s en los 100m libre sin la ayuda de la tecnología textil.  A las medallas conseguidas en Gwangju le agregó 2 récords mundiales, en los 100m mariposa (49.50s; el anterior récord pertenecía a Michael Phelps) y en la posta 4×100 libre mixta.

En varias oportunidades Dressel ha competido con versículos de la biblia escritos con fibrón en sus mejillas.

Pero, ¿qué tiene de especial Caeleb Dressel? Es una combinación de muchos factores. A su beneficioso biotipo –es liviano y mide 1.90mts- se suman su gran flotabilidad, su extremado profesionalismo, una mentalidad ganadora y el perfecto aprovechamiento de sus jornadas de entrenamiento.

Dressel se despierta todos los días a las 7 de la mañana después de haber dormido un mínimo de 8 horas, saca a pasear a su perra Jane, desayuna avena con miel y a las 7 y media ya está listo para comenzar su rutina física. Pone mucho énfasis en lo que realiza no solo dentro del agua, sino también fuera de ella: en el gimnasio entrena con un especialista en atletismo (que trabaja con velocistas y saltadores), y se enfoca en potenciar sus piernas para las salidas y los giros.

Realiza dos entrenamientos diarios, y entre ellos almuerza una combinación de proteínas y carbohidratos hasta saciarse, ya que sabe que quemará todas las calorías consumidas. Si tiene hambre durante el día picotea manzanas y naranjas, y la comida fuerte la realiza por la tarde cuando da por finalizado su día de entrenamiento. Trata de no consumir azúcares, aunque de vez en cuando se permite una dona. Por las noches, cuando se relaja y recupera del esfuerzo físico, aprovecha para mirar televisión o ver amigos. Tiene algunos hobbies, como tocar la batería y el ukelele, y además es aficionado al tiro deportivo. Y siempre se va a dormir satisfecho, ya que al levantarse se fija unos 3 o 4 objetivos plausibles que sabe que podrá cumplir para evitar frustrarse.

Su padre Michael es veterinario y fue quien le inculcó el amor por los animales. Es por eso que disfruta tanto de adiestrar a su perra Jane siempre que el tiempo se lo permite. Michael también fue nadador, pero fue la hermana mayor de Caeleb, Kaitlyn, su ejemplo e inspiración dentro de una piscina. Caeleb tiene otros 2 hermanos, y todos debieron dejar la natación por un tiempo, cuando al padre le descubrieron un sarcoma en estadio 4 del que se pudo recuperar por completo.

No fue la única vez que el nuevo rey de la natación se alejó del deporte. A los 17 hizo una pausa de 6 meses: “En ese momento luchaba con algunos demonios”, declaró. Hasta que un día su entrenador en aquel entonces, Jason Calanog, recibió en su teléfono una foto de una piscina. Se la envió Caeleb, para hacerle saber que regresaba a la competencia.

Y cuando lo hizo, apareció con un tatuaje en su hombro derecho. Era un águila, que hacía referencia a su versículo favorito de la biblia: “Los que confían en el señor renovarán sus fuerzas. Levantarán alas como águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” (Isaías 40:31).

Sus tatuajes cambiaron (borró el águila y una bandera de los Estados Unidos monocromática para reemplazarlos por otros más coloridos, y agregar un oso y un caimán), pero sigue siendo muy religioso. Reza antes de cada prueba, y también se lo pudo ver en algunas competencias con distintas inscripciones de la biblia en sus mejillas.

Otra rutina que cumple a rajatabla es la de llevar una bandana no solo antes de saltar al agua en las competencias, sino también en las ceremonias de premiación. La bandana –un pañuelo con un estampado de vacas y flores en azul y blanco- perteneció a su profesora Claire McCool, que falleció de cáncer a finales de 2017. “No hay posesión mundana que signifique más para mí que esta bandana. Está conmigo en cada carrera, y lo seguirá estando hasta que me retire”, aseguró.

Caeleb Dressel exhibe antes de cada prueba una bandana que perteneció a su profesora de secundaria preferida, fallecida en 2017. Foto: FINA

Todas estas acciones repetidas en el tiempo le permiten mantener la concentración. Es además extremadamente detallista: Tiene por costumbre, desde hace muchos años, llevar un registro exhaustivo de lo que hizo en cada entrenamiento. Cómo sintió cada uno de sus músculos, cómo quiere que sea su brazada. A veces lo hace entre ejercicios o lo anota en su teléfono, para no olvidarse.

Si bien en algún momento lo perjudicaron, hoy su entorno no permite que se distraiga con las redes sociales: “La gente te pone en un pedestal, y pareciera que solo fueras una suerte de entretenimiento para ellos. Sentía que nadaba para los demás, y que nunca estarían satisfechos con lo que yo hiciera”, comentó sobre la presión que sintió por los comentarios que recibía, y que en parte provocaron su alejamiento del deporte después de triunfar en el Mundial Juvenil en 2013.

La natación mundial ya no verá competir a Michael Phelps, el máximo medallista olímpico de la historia, pero tiene un gran reemplazante que amenaza con superarlo. Y no estará solo, lo acompañarán algunos históricos –como Sarah Sjöström, Adam Peaty y Katie Ledecky- pero también una nueva camada de nadadores muy jóvenes que brillaron en el último mundial: Regan Smith (17 años; 3 récords mundiales y 2 medallas doradas), Ariarne Titmus (18, le arrebató el título en los 400m libre a Katie Ledecky), Maggie MacNeil (19; ganó los 100m mariposa), Kristof Milak (19; récord mundial 100m mariposa) y la nueva niña prodigio, la italiana Benedetta Pilato de solo 14 años, que fue segunda en los 50m pecho. Se tardó un año y medio en batir un nuevo récord mundial tras la prohibición de las mallas de poliuretano en 2010. Y solo en los últimos 2 mundiales se consiguieron 21 nuevas plusmarcas. Se vuelven a empujar los límites. Hay espectáculo.