A lo largo de los años, más allá de las dificultades que deben atravesar los sudamericanos para llegar a la elite, Argentina se caracterizó por promover destacadas camadas dentro del tenis masculino. Desde Guillermo Vilas y José Luis Clerc, pasando por ‘La Legión’ y Juan Martín Del Potro, hasta llegar a los más jóvenes en la actualidad. Estos últimos, que rondan entre los 18 y 20 años, comienzan, de a poco, a hacerse un lugar en el circuito.

Varios de ellos lograron buenos resultados en la categoría junior, algunos títulos en Futures, meritorias actuaciones en los Challengers y primeras apariciones en los cuadros principales de los torneos ATP. Todo eso y más consiguieron los cuatro tenistas argentinos mejor ubicados en el top 30 mundial de jugadores con 20 años o menos: Sebastián Báez, Juan Manuel Cerúndolo, Thiago Tirante y Facundo Díaz Acosta.

 

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Sebastián Báez, (actual 309° del ranking ATP), nació el 28 de diciembre del 2000 en Buenos Aires. Al principio, por dinero u otras circunstancias, no fue fácil su recorrido en el mundo del tenis. Sin embargo, siempre mantuvo un mismo objetivo: ser profesional. Sus primeros momentos con la raqueta se dieron a los dos años y a los diez comenzó a ser entrenado por el histórico José Luis ‘Batata’ Clerc, relación que perduró hasta 2015 para luego pasar a trabajar con Sebastián Gutiérrez.

Con su potente derecha ya daba que hablar entre los juniors. A los 14 años, después de ser número uno del tenis juvenil argentino, se coronó en la categoría Sub-16 del prestigioso Orange Bowl. Además de su carrera en el circuito, comenzaba a hacer presencia en cada participación con Argentina. En los Sudamericanos de la Juventud de 2017 ganó la dorada en dobles con Tomás Descarrega y la plateada tanto en singles como en mixtos con Lourdes Carlé. Nada fue casualidad y en 2018 se dio el lujo de liderar el ranking mundial junior, tras llegar a la final del ITF1 B1 de Brasil (Copa Paineiras). Ese mismo año, junto a Facundo Díaz Acosta en dobles, se colgó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se disputaron en Buenos Aires.

“Ahora la etapa junior ya pasó y miro las cosas como un profesional”, declaró en 2019. Esas simples palabras, como si su destino estuviera escrito, se convirtieron en títulos ese año. En el M15 -torneo organizado por la Federación Internacional de Tenis que entrega 15 mil dólares en premios- de Buenos Aires llegó el primero, después se sumaron otros dos en Tabarka (Túnez) y finalmente el M25 en Río. El 2020, para no ser menos, también le dio una alegría: el M15 en Monastir (Túnez). Cada triunfo y trofeo, además de felicidad, le otorgó puntos que hoy le permiten posicionarse como el mejor argentino de hasta 20 años en el ranking ATP.

Por otro lado, está Juan Manuel Cerúndolo. Nacido el 15 de noviembre de 2001 en Buenos Aires, es parte de una familia completamente ligada al deporte: Sus padres Alejandro y María Luz se destacaron en el tenis profesional y actualmente dirigen la Academia Tenis Point. Los hermanos mayores, Francisco y Constanza, no se quedan atrás. El primero también es tenista y ocupa la posición 139° del ranking, mientras que la única mujer es jugadora de hockey y forma parte de ‘Las Leonas’.

Juan Manuel comenzó a jugar al tenis a los tres años. El zurdo, dueño de un gran revés a dos manos, es entrenado por su padre y Andrés Dellatorre. En la categoría junior -donde llegó a ser top ten mundial y disputó varios Grand Slam-, también consiguió un título en el Orange Bowl: alzó la copa Sub-12 en 2013.

Con el paso del tiempo pudo progresar y comenzó a sumar puntos ATP. En 2019, año en el que recibió invitaciones a diversos torneos, consiguió sus primeros títulos profesionales en singles: ganó tres torneos M15, en Túnez, Finlandia y Chile. No se consagró en 2020, pero sí obtuvo buenos resultados y presencias en torneos de mayor nivel, como los Challengers. Además, fue beneficiado con la beca ‘Player Grand Slam Grant’ de 25,000 dólares, que otorga el Fondo de Desarrollo de Grand Slam. Este dinero, que solo reciben 13 hombres y 10 mujeres cada año, lo obtuvo por cerrar la temporada pasada en el puesto 392° del ranking ATP y ser el mejor ubicado entre los tenistas de 18 años. “Es importantísimo tener este apoyo. Te ayuda un montón para cubrir los gastos de viajes, entrenamientos y comidas. Por ahí no te cubre toda una temporada, pero es un montonazo de ayuda”, declaró el actual 341° del ranking mundial en una entrevista con Clarín.

A pocos días de comenzar una nueva temporada, el más chico de los Cerúndolo comentó en charla con ‘De Taco’: “Mis objetivos serían meterme debajo de los 300 y que me vaya bien en los Challengers, porque son torneos difíciles”.

 

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En tercer lugar entre los jóvenes tenistas argentinos más destacados, aparece Thiago Tirante. El oriundo de La Plata nació el 10 de abril de 2001 y con 19 años es el actual 379° del mundo. Su relación con el tenis se inició en el club “La Cumbre Tenis”, que pertenece a sus abuelos, cuando él era muy chico. Es entrenado por sus tías, Valeria y Vanessa, prácticamente desde siempre. En cuanto a su juego, tiene una derecha potente y un gran manejo del revés a dos manos.

Paso a paso se fue ganando un lugar entre los más jóvenes, donde también se consagró en el Orange Bowl 2019 ante su compatriota Juan Bautista Torres. Ese título, además de sumar un trofeo prestigioso, le permitió finalizar la temporada como número uno de la categoría. También el año pasado, fue campeón de dobles en el Roland Garros Junior junto al brasileño Puccinelli. Su nivel y presencia fueron tan notorios que se dio el lujo de ser sparring en el Torneo de Maestros en Londres.

En 2020, ya con algunos puntos ATP en el bolsillo, llegó su primera consagración profesional en el M15 de Túnez. De esta manera, se convirtió en el segundo argentino categoría 2001 con un título Future, tras el mencionado de Juan Manuel Cerúndolo. Además, Tirante cerró la temporada disputando en Lima su primera final a nivel Challenger: es apenas el cuarto tenista nacido en 2001 que lo logra.

De cara al 2021, afirmó que tiene como meta seguir progresando: “Lo que espero es seguir sumando la mayor cantidad de puntos posibles para subir en el ranking, pero sin descuidar mi tenis. Quiero seguir mejorando para el futuro, soy chico todavía. La idea es continuar teniendo buenos resultados en Challengers y si en alguna de esas logro jugar algún ATP, significaría la mejor experiencia que podría tener”. En diálogo con ‘De Taco’, también sostuvo que terminar el año entre los 200 del mundo “sería muy lindo”.

Por último, aparece la figura de Facundo Díaz Acosta. El porteño de 20 años recién cumplidos, -nació el 15 de diciembre de 2000-, comenzó su vínculo con el deporte en el Club Comercio gracias a su familia, amante del tenis. A los 13 años y con la intención de mejorar su preparación, decidió continuar entrenando en la Academia Hood & Monachesi. En su etapa como junior llegó a estar entre los diez mejores del mundo, sumado a que compitió en varios Grand Slam de la categoría. Sus primeros puntos ATP llegaron en 2017, cuando jugó el Future Argentina F1 de Neuquén.

En Buenos Aires 2018 se llevó la dorada en dobles con Báez, pero también tuvo premio en la modalidad individual: fue subcampeón al perder la final con el francés Hugo Gaston. “El aliento de la gente fue increíble. Me sentí muy apoyado. Me motivaron a seguir, nunca había vivido algo así”, sostuvo ante Clarín. El bonaerense brilló en ese evento y se dio el lujo de eliminar al taiwanés Hsin Chun Tseng, el mejor jugador junior y máximo favorito a la medalla de oro en ese momento.

En 2019 conquistó su primer título profesional en el M15 de Santa Cristina en Italia, y este año los logros se dieron en los dos circuitos: ingresó al cuadro principal del ATP de Buenos Aires y ganó el M25 de Hurlingham, mientras que en dobles se consagró en el M15 de Madrid junto al mexicano Gerardo López y en el M15 de Heraklion con el brasileño Mateus Alves.

Cada uno a su ritmo, pero los resultados demuestran, una vez más, que la Argentina tiene talento de sobra entre los más jóvenes. Sin embargo, el despegue definitivo en el mundo tenístico no es fácil. “Para los sudamericanos es más difícil meterse porque todos los viajes que hay que hacer son más largos, queda más lejos todo y no hay muchos recursos económicos”, fueron las palabras de Juan Manuel Cerúndolo. La nueva camada conoce de cerca esta situación, pero nada los detiene con un mismo objetivo en la mira: progresar para, en un futuro próximo, codearse con los mejores.

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