El viejo gasómetro y la vuelta a Boedo: una historia de conflictos y pasión - De Taco | Abrimos el juego

El 7 mayo de 1916 no fue una fecha más para los vecinos de Boedo. El club San Lorenzo de Almagro inauguró un estadio que rápidamente se convirtió en un símbolo, entre otras cosas por su capacidad para albergar a unas 73 mil personas. El Gasómetro era toda una novedad para el barrio y dada sus características sorprendía a propios y ajenos. Ubicado en avenida La Plata entre las calles José Mármol, Las Casas e Inclán, su apodo quedó arraigado a la cercanía y similitud con los cilindros metálicos que se utilizaban como depósitos de gas y eran parte del paisaje cotidiano de la ciudad.

“Cuerpo de madera, corazón de hierro y alma generosa, popular, de Boedo…” – como lo describen en la web oficial de la instituciónla importancia del nuevo estadio fue creciendo con el paso de los años al punto de ser elegido como sede en las ediciones 1929, 1936 y 1946 de la Copa América. La biblioteca popular, los eventos literarios -donde se homenajeó a José Ingenieros o Roberto Arlt-, las peñas culturales, los carnavales llevados a cabo cada verano, los bailes de tango, los conciertos de jazz y algunos recitales también fueron parte de aquellos escenarios. Sin embargo, en medio de un entramado que incluyó presiones del gobierno de facto hasta una crisis institucional, las luces del lugar se fueron apagando lentamente hasta que en 1979 sus puertas se cerraron de manera definitiva.


La década del 70 no fue una más para el club. San Lorenzo dio inicio a una etapa de crisis deportivas, problemas económicos, sucesión de dirigentes, juicios y la continua puja con el municipio porteño que empujó a la institución a ceder y despojarse de su mayor pertenencia. 14 años pasaron hasta que CASLA pudo volver a tener cancha propia nuevamente. Hasta entonces utilizó las instalaciones de clubes como Huracán, Vélez Sarsfield y Atlanta. El estadio Pedro Bidegain, o “El nuevo gasómetro” para sus hinchas, fue inaugurado en diciembre de 1993 y está ubicado sobre las Av. Perito Moreno y Varela.

En agosto de 1979 mediante la Ordenanza municipal N° 35.172, a cargo del Brigadier Osvaldo Cacciatore – intendente porteño bajo la dictadura entre los años 1976 y 1982- se derogó el traspaso de los terrenos de la zona al club. La concesión de los mismos habían sido adjudicados a través de la ley Nº 16.729 de tratamiento y alcance nacional. Es el propio club quien manifiesta en sus diferentes reclamos la presencia y amenaza directa del Brigadier anticipando la apertura de la calle Avelino Díaz, algo que sería imposible de efectuar sin el cierre de la cancha.

“El Gasómetro fue una gloria que llegó a tener una capacidad de 75.000 espectadores, siendo en su momento uno de los estadios más importantes del país, hoy cuenta con el Pedro Bidegain para 43.963 personas, en el Bajo Flores fuera del barrio que lo vio nacer. Ese fue el club al que desalojó la dictadura”, relata uno de los párrafos del expediente 2036-D-2011 que solicitaba a la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires la declaración de utilidad pública al inmueble de Av. La Plata para continuar con la recuperación de la identidad arrebatada en los años del denominado Proceso de Reorganización Nacional, iniciado con el Golpe de Estado el 24 de marzo de 1976.

 


Las amenazas de cierre habían comenzado tiempo antes de la bajada de telón definitiva que se dio el 2 de diciembre de 1979. Parte de esto lo relató el periodista Enrique Escande en su libro “Memorias del Viejo Gasómetro”, donde asegura que tanto el mismísimo intendente como periodistas que se mostraron cercanos al régimen fueron los encargados de hacer llegar las intimidaciones.  La razón principal que alegaba el municipio para la eliminación del estadio era la apertura de las calles que lo rodeaban, así como también la construcción de viviendas y una escuela.

El 20 de junio de 1977 las madres de Plaza de Mayo se hicieron presentes en la cancha de San Lorenzo para denunciar a la dictadura. El relato de lo sucedido aparece detallado en la biografía de Azucena Villaflor (perteneciente a la línea fundadora del movimiento) escrita por Enrique Arrosagaray:

“Las madres se mezclaron con la gente e ingresaron con inevitable miedo. Ya en las gradas, las señoras se mantuvieron tranquilas hasta el momento oportuno. El instante indicado llegó enseguida: a una señal, las madres desplegaron un gran cartel que hablaba de su reclamo por la aparición de los desaparecidos. Lo desplegaron desde una de las tribunas altas hacia la Avenida La Plata siendo visto por miles de casuales transeúntes. Al cartel lo habían traído muy bien guardado logrando burlar todos los puestos de seguridad”.

Cacciatore es reconocido entre los exintendentes de la ciudad por sus ideas sobre la planificación e infraestructura de la misma. Cuando se puso en marcha el operativo para la realización del Mundial de Fútbol de 1978, por ejemplo, en el país se creó el Ente Autárquico Mundial ‘78 (EAM ‘78) siendo su finalidad la administración, financiación y planificación de las obras necesarias para el evento. El representante local fue nada menos que dicho intendente y Buenos Aires fue testigo de la implementación de un plan de desalojo de las villas de emergencia y cualquier asentamiento considerado precario. Casas expropiadas y promesas de obras que no se terminaron, fue así cómo se gestionó la ciudad durante esos años y fue así como también se decidió el destino de CASLA.

Quizás fue el precio que tuvo que pagar por haber sido quien se animó a abrirle las puertas a aquellas madres que ya no sabían cómo poner en evidencia un hecho que la dictadura logró invisibilizar: a sus hijos los estaban desapareciendo. Tal vez, por haber sido un club de características populares y dispuesto a intervenir ante las causas sociales que lo atravesaban. O, simplemente, fue la excusa que les faltaba para continuar a gusto con los remates dentro de la zona y decidir el destino de los argentinos de manera completamente arbitraria. La única certeza de ese proceso es que, una vez desalojados de su lugar, los planes de continuar con la apertura de las calles linderas se disolvieron completamente.

La venta final del predio tuvo como protagonista a una sociedad entre empresas de las que poco se sabe -constituida apenas unos días previos-, una suma de dinero prometida a la institución que nunca se desembolsó, un plan de viviendas que tampoco se llevó a cabo, y la desposesión y la sensación de capricho aunque no de resignación. Desde entonces el club comenzó un camino de pedidos y acciones destinados a la recuperación del espacio que se encontraba en manos de la cadena de supermercados Carrefour desde septiembre de 1985, y cuya compra fue a las firmas Agrovías S.A. y Calder S.A., vinculadas al Banco Mariva. En 1983, solos dos años antes, una nueva ordenanza local bajo el número 40.674 había dejado sin efecto la prohibición de la apertura de supermercados en el lugar.

 

El 7 de diciembre del año 2006 la institución dio el primer paso para regresar a Boedo. La Legislatura porteña sancionó la Ley de Reparación Histórica que le devolvió al club los 4.500 metros de la Plaza Lorenzo Massa, ubicada en José Marmol y Salcedo. Cuatro años después, en noviembre de 2011 vuelve a debatirse la ley para acordar los términos de la restitución y la negociación entre el club y Carrefour para recuperar 27.524 metros cuadrados del terreno de Avenida La Plata. Los acuerdos posteriores entre el Banco Ciudad y el club a modo de compensación a la empresa francesa, la propuesta y aprobación de compra (la institución ofrece 150 millones de pesos por los metros que ocuparon), la firma del boleto de compraventa, los festejos y el pago de las cuotas se llevaron a cabo a lo largo de los diez años posteriores a aquel primer paso.

En 2018, la dirigencia presentó un nuevo proyecto aunque esta vez destinado a la construcción del nuevo estadio. El pedido de rezonificación del club fue debatido durante 2019, y en el mes de junio se firmó la escritura para los terrenos de Av. La Plata, algo que generó la concentración y emoción de cientos de hinchas que se juntaron a festejar lo sucedido.

Finalmente, el 19 noviembre de 2020, mientras la actividad deportiva intentaba recuperarse de los efectos de la pandemia por el Covid que el mundo aún atraviesa, en la Legislatura de la Ciudad quedó aprobada la primera lectura del proyecto de Rezonificación, con 57 votos positivos y una abstención. La vuelta definitiva ahora depende de tres variantes: “Primero tenemos la audiencia pública, después la votación en la Legislatura y, si todo sale bien, consiguiendo la financiación podemos hacer el estadio en menos de tres años”, sentenció hace unos días el presidente de la institución, Marcelo Tinelli, ante la pregunta de un seguidor en sus historias de Instagram.

Mientras tanto, el mundo azulgrana espera expectante y, ahora sí, con ilusión.

Si llegaste hasta acá y te gusta nuestro contenido, te invitamos a visitar nuestra tienda con la que financiamos y bancamos la autogestión de De Taco 👉 TIENDA