El tenis y la maternidad: cómo Serena Williams logró cambiar las reglas a partir del nacimiento de su hija - De Taco | Abrimos el juego

Veinte semanas. Con estas palabras y una foto de perfil en un espejo, Serena Williams anunciaba en Snapchat su embarazo en abril de 2017. Solo doce semanas antes habría conseguido su 23° título de Grand Slam cuando ganó el Abierto de Australia. Estaba embarazada de dos meses cuando se alzó con el trofeo al derrotar en la final a su hermana Venus para convertirse, además, en la máxima ganadora de torneos de Grand Slam en la Era Abierta. Según confesó más tarde, nadie fuera de su círculo familiar lo sabía ni lo imaginaba.

No sentí ningún síntoma durante el torneo. Me dije a mí misma que no había tiempopara sentirse enferma. Creo que saber que estaba embarazada me ayudó a mantener la calma en pista, siendo mucho menos emocional de lo habitual​ ”, declaró tiempo después en el Channel Seven’s Sunrise.

En abril de 2017 Serena Williams anunció su embarazo en la plataforma Snapchat.

Alexis Olympia, la primera hija de Serena, nació el 1º de septiembre de 2017. La tenista estadounidense sufrió complicaciones tras el parto, que tuvieron su origen en una embolia pulmonar: “Casi muero después de dar a luz”, relató en una carta abierta dirigida a la CNN.

Williams estuvo algunos meses alejada de las pistas, pero decidió regresar oficialmente –había disputado algunos partidos y torneos de exhibición- en marzo de 2018, más precisamente el ocho, lo que para ella fue un aliciente, ya que se trataba del día internacional de la mujer.

Su primer gran torneo gracias al “ranking protegido”, fue Roland Garros. Como número uno al momento de retirarse temporalmente de la competencia para transitar su embarazo, se especulaba con que sería cabeza de serie. Sin embargo, la realidad fue otra: entre su último título en Australia y su vuelta, pasó de liderar el circuito a ser la 491° del mundo. Esto se debió a que, tanto la WTA como la ATP, emplean un sistema de puntuación que obliga a defender los puntos conseguidos el año anterior para poder mantenerse y no perder lugares.

Esta situación derivó en críticas y descontento por parte de las jugadoras. La protagonista era Serena, pero la lucha era de todas. A pesar de que la estadounidense aceptó jugar en Francia bajo las condiciones de los directivos, a fines de 2018 y a partir de lo ocurrido, llegaron los cambios: se promulgó la “Ley Serena”, que significó un gran avance en temática de derechos. En primer lugar, la ley establece que “si una jugadora está fuera de competición debido a un embarazo o condición médica, tiene permitido utilizar durante tres años el ranking especial​”. Por otro lado, “si está fuera decompetición debido a adopción, subrogación o tenencia legal, tiene la potestad de utilizar el ranking especial durante dos años​”.

Pero el ranking no fue el único inconveniente que tuvo que atravesar la menor de las hermanas Williams. En su regreso en Roland Garros, Serena se vistió con un traje de una sola pieza de color negro que, según detalló, le mejoraba la circulación sanguínea y le ayudaba a recuperarse luego de su complicado parto.

Las derivaciones de la embolia hicieron que debiera permanecer postrada un mes y medio por la aparición de varios coágulos. A pesar de las justificaciones, el presidente de la Federación Francesa de Tenis, Bernard Giudicelli, fue duro en aquel entonces: “Creo que a veces hemos llegado muy lejos. El conjunto de Serena de este año, por ejemplo, no será aceptado más. Hace falta respetar el juego y el lugar“, declaró. Las autoridades de la WTA fueron más empáticas y decidieron que las tenistas podrán jugar con la vestimenta que quieran sin necesidad de usar falda o vestido, aunque esta reglamentación no es válida para los Grand Slams.

Serena no es la primera ni la última tenista que sufre este tipo de situaciones. El caso de Victoria Azarenka​, actual 30° del mundo, también generó​ revuelo en su momento. En 2019, cuando retomó su carrera profesional después de dos años, denunció que un sponsor importante la obligó a cancelar un contrato a raíz del anuncio de que sería madre. “Me encontré en una situación en aquel momento nada agradable. Las mujeres necesitamos seguir luchando por la igualdad cada día y espero que en un futuro no muy lejano no sea necesario esto. Las tenistas, dada la importancia del físico, necesitamos darnos un respiro para ser madres​”, confesó la bielorrusa en una entrevista con The Telegraph. Además, afirmó que “sería sensacional que la WTA, ente de uno de los deportes femeninos más populares, pagase la maternidad, algo fundamental para que haya igualdad​”.

Es una larga lucha a la que aún le quedan muchos obstáculos que sortear. Azarenka, una de las voces más fuertes dentro del circuito, indicó que deberían proporcionar guarderías para dejar a los hijos cuando deben disputar sus partidos. Según Vika, a diferencia de las mujeres, los hombres tienen estos lugares en cada evento. “Tenemos el poder de cambiar las reglas y lo hemos hecho. Es el legado que quiero dejar, es por lo que he peleado para que las mujeres estén más cómodas, rompan esos estereotipos y sigan luchando​”, sentenció.

 

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Más allá de las dificultades, las tenistas que decidieron ser madres viven hoy su carrera profesional de otra manera. En el US Open 2020, tres tenistas con hijos compitieron en los cuartos de final: Serena Williams, Victoria Azarenka y Tsvetana Pironkova. Esta última, tras su gran actuación, admitió lo que significaron los avances en temática de igualdad: “El cambio en las reglas de la WTA es, en realidad, una de las razones por las que decidí regresar. Puedo jugar doce torneos con el ranking que tenía cuando dejé de jugar. Es una gran oportunidad​”.

Ahora, las volveremos a ver en el Abierto de Australia. Serena, como lo hace desde hace algunos años, intentará alcanzar el récord de 24 Grand Slam que aún sigue en manos de la australiana Margaret Court. Azarenka, después de un excelente 2020 con final de US Open incluida, buscará mantener su gran nivel. Pironkova, al igual que otras jugadoras del circuito, dará lo máximo para avanzar en el cuadro y seguir disfrutando del tenis en familia. Madres o no madres, como dijo Vika en algún momento, todas ellas son “​mujeres con sueños, metas y pasiones​”.