Pepe Sánchez, Laura Cors y el Proyecto Mujer: la tríada que revoluciona con la mejor filosofía - De Taco | Abrimos el juego

En 2010, Juan Ignacio Sánchez puso la piedra fundacional de un proyecto que emula lo mejor de la NBA y los campus de Estados Unidos. Su visión promovió, además, la llegada de la entrenadora Laura Cors, y con ella la posibilidad de impulsar una revolución total en la generación de oportunidades reales. En una trilogía de artículos te contamos quiénes son los protagonistas de esta historia que, en primera persona, explican por qué Bahía Blanca está germinando una filosofía de vanguardia cuya bandera se construye sobre la base de la igualdad y la formación integral.

CAPÍTULO 1.

Bahía Blanca y el nacimiento de una Mayéutica que integra

Perseverance Conquers -en español, La Perseverancia Conquistaes el lema oficial que resume los ideales de Temple University, una prestigiosa universidad pública de investigación ubicada en el 1801 N. Broad Street de la ciudad de Filadelfia, en el estado de Pensilvania de los Estados Unidos. Y Russell Herman Conwell, abogado y escritor norteamericano, probablemente haya sido el artífice principal de una filosofía educativa que nació en 1884 cuando fundó las raíces de esta casa de estudios.

Conwell disfrutó de una sorpresiva longevidad impropia de la época, hasta su fallecimiento a los 82 años en 1925. Aún así, no llegó a conocer la noticia que mostraba cómo, en el extremo sur del continente, en la ciudad de Bahía Blanca, un argentino estaba retratando con astucia y su misma tenacidad un proyecto académico-deportivo similar al que Conwell ideó para conquistar a sus estudiantes.

El hilo imaginario que une las historias de estas dos vidas, claro está, es abstracto en el tiempo pero contundente en su analogía, y tiene su punto de inflexión en 1996 cuando ese argentino viajó a la Filadelfia adoptiva de Conwell para jugar al básquet en Temple Owls, conjunto universitario en el que brillaría como base y cuya consagración se daría con el premio al Mejor Estudiante-Atleta de la institución. Ese hombre es Juan Ignacio “Pepe” Sánchez, reconocido multicampeón en el básquetbol internacional, sin embargo, lo que nos reúne aquí no es su palmarés sino la génesis de un proyecto que nació mientras era estudiante de Historia, y cómo se vincula esa experiencia en la gestión que hoy articula en la organización que preside que, probablemente, sea el símbolo más concreto de aquel lema cuya perseverancia asoma como el mayor triunfo.

Será difícil, si no imposible, encontrar en la Argentina admirador del deporte -mucho menos del básquet- que desconozca que Pepe Sánchez fue pieza fundamental en el oro olímpico conseguido en esa disciplina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. A pesar de que su nombre suele emerger como valor noticia por su multipremiada carrera en equipos de Argentina, España y Estados Unidos, es en el primer eslabón de su cadena deportiva donde nos detendremos, pues en el actual Bahía Basket se desarrolla sin tanta conciencia mediática una de las grandes revoluciones culturales en la formación de jóvenes profesionales.

Hace más de diez años nacía Bahía Blanca Basket, una asociación civil y organización profesional social deportiva que compite en la Liga Nacional de Básquetbol del país; puede leerse subyacente también como uno de los primeros pasos que cimenta esa Disneylandia aspiracional que busca Pepe Sánchez en el país y que cada año suma una atracción diferente.

Pepe Sánchez se retiró como jugador en 2013, vistiendo la camiseta de Weber Bahía Estudiantes. Foto: Bahía Basket.

Aclarar el contexto de su nacimiento resulta imprescindible: el club Estudiantes de la ciudad homónima carecía de la estructura y sponsoreo necesario para seguir existiendo y Bahía Blanca veía peligrar su plaza en la máxima categoría del deporte. En 2010, Sánchez crea Bahía Basket y se forma una alianza entre el club en el que jugó en la temporada 1995/1996 y la nueva organización, para seguir compitiendo pero ahora bajo el nombre de Weber Bahía Estudiantes, por motivos de patrocinio. Finalmente, en 2014 finaliza ese vínculo siendo Bahía Basket quien ocupa definitivamente el lugar en La Liga.

Dentro de la evolución que tuvo durante su primera década, Bahía Basket recorrió un camino diferente al estándar de los clubes del país. En primer lugar, porque es considerada la primera franquicia argentina en crear, entre otras cosas, un departamento de Responsabilidad Social y ejecutar programas de inclusión sostenible, transmitir por streaming HD sus partidos y hasta dar vida a una escuela de básquet social gratuita para niños y niñas. Pero, también, por lo novedoso de la implementación de sus “noches temáticas” culturales, que demuestran cómo una formación integral que excede lo deportivo está en el ADN de la iniciativa.

La materialización del sueño de Sánchez fue la inauguración del Dow Center que, como describe su sitio web, se trata del centro de innovación en entrenamiento de elite y ciencia aplicada al deporte más importante de América Latina. Pero, como alguna vez dijo Michael Jordan sobre su estilo, Sánchez no juega al límite porque su impronta, la que acuñó en Filadelfia, no tiene línea lateral demarcatoria. Parte de esta afirmación se puede palpar con la contratación de Laura Cors, exjugadora y entrenadora estrella que llevó a Lanús a lo más alto del básquetbol nacional femenino, como parte del staff técnico. Y aunque la noticia se escribió en los principales diarios de tirada nacional y se mal vendió como “la primera mujer en”, su relación con Sánchez y el proyecto bahiense tiene una profundidad más compleja que resulta cautivante y sirve de argumento para desarrollar el segundo capítulo de esta historia.

“Yo nunca pensé en otro proyecto que no sea hacia donde estamos yendo hace ya muchos años. Para llegar allí tenés que hacer un camino previo, cuestiones fundacionales. En el caso nuestro era recuperar la identidad”. Así, firme y claro se expresaba Juan Ignacio en una extensa charla con De Taco. Identidad. Lo que mamó en Temple University, principalmente, y luego en algunos rincones de Europa y que hace un tiempo se propuso importar como valor al país. Su retorno como jugador a Bahía, junto con el de Juan Espil, fue necesario para echar riendas al sueño que venía amasando. Y en ese hilo se encontraron los destinos pedagógicos de Conwell y Sánchez, que podrían resumirse así: “Mi conexión con el deporte profesional post carrera está muy ligada a ese proceso universitario que viví. Mi gran conexión con el deporte dista mucho de un resultado, un triunfo o una derrota. Pero no porque lo subestime, en lo personal esa sed la tengo cubierta como jugador”. Y agrega para finalizar la idea: “El Dow Center justamente es parte de eso, no es un estadio, es un centro de entrenamiento donde los jugadores viven. Es un lugar de pertenencia y de estar, no sólo de jugar. Es lo que más me marcó en mi carrera durante esos cuatro años (universitarios). Y creo que todo lo que hago tiene un hilo que llega hasta ese lugar”.


El centro de alto rendimiento que preside no se trata sólo de un espacio donde se busca que los deportistas profesionales vivan los 365 días del año: también invita a participar a personas que practican deporte amateur y buscan una formación más allá de lo puramente deportivo. En sintonía con la infraestructura y los recursos de vanguardia con los que cuenta, el Dow Center es un centro sustentable que reduce al mínimo el impacto ambiental, que pregona el bienestar de quienes lo transitan y en cada detalle se logra apreciar esa modernidad que no opaca el sentir humano.

Este proceso cuenta con el trabajo de la gente del Dow, quienes están muy involucrados y son fundamentales en lo conseguido hasta el momento. La premisa de su éxito es el modelo sajón en el que se formó Sánchez y que trata de replicar, cuya principal diferencia con el modelo latino que vemos en la mayoría de los clubes de la región es que el deporte está estrechamente ligado a lo educativo.

EL DEPORTE NO TE SALVA

Parte de esta premisa deja en evidencia cómo Pepe y todo su cuerpo de trabajo pretende acabar con un mito ultra instaurado y que se pregona, sobre todo, en deportes como el fútbol, donde los potreros ´escupen´ a mansalva pequeños genios de la pelota, ocultos en la miseria que a los gobiernos no les conviene narrar, vulnerables a cualquier ratito de vulgar popularidad e indefensos en el ocaso de un oficio que no te educa. Sin los flashes masivos del fútbol, en el básquet ocurren hechos similares y más aún con el auge de las redes sociales. Y lo explica con maravillosa exactitud en este pasaje: “Estamos en un punto de disrupción muy grande. ´El deporte te salva, el fútbol te salva´. Es uno de los grandes mitos que tenemos en nuestra cultura. De última te puede generar una situación económica favorable. Pero, ¿cómo te salva de la vida? ¿Cómo te salva de vos mismo?”.

En semanas tormentosas donde se volvió a poner en agenda la salud mental de los deportistas de elite con el suicidio del jugador de Godoy Cruz, Santiago “Morro” García, el megaproyecto de Bahía pone de manifiesto la trascendencia de la educación y el seguimiento completo que merecen los deportistas, la importancia de concientizar y problematizar sobre sus inquietudes y la preparación que todos debieran transitar durante su formación, más allá de lo estrictamente físico en la disciplina que practiquen.

El convencimiento interno y absoluto de una idea puede tener una primera lectura básica y hasta incómoda desde el punto de vista del resultado en la cancha. En los 16 encuentros que lleva disputados el equipo en lo que va del año, el saldo es de 2 victorias y 14 derrotas. Mientras que en otro deporte podría volverse insostenible la continuidad de los responsables, aquí no hay dudas y se respetan los tiempos de un proyecto que apuesta por jóvenes cuyo promedio de edad es de 19 años. Y ahí, justo ahí donde se huele la razón de ser que busca el crecimiento deportivo sin tener como prioridad el resultado, se impone como ontología la capacitación constante e integral.

Le preguntamos a Pepe, entre otras cosas, por dos cuestiones que nos llaman la atención. Por un lado, si el modelo es replicable en otros deportes, incluso más exitistas, y explicó que los cambios “ya son palpables”. Amigo de Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de La Plata, ponderó el 100% de escolaridad que mantiene el club por sobre la reciente inauguración del Estadio Uno. Categórico. Por otro lado, creímos importante indagar acerca sobre cómo se debe actuar en situaciones en las que la tecnología y la exposición en el mundo de redes sociales actúan como campo fértil donde los jugadores cometen equivocaciones groseras. Sin tanta repercusión como el caso de Los Pumas y su capitán Pablo Matera, el dirigente reconoció un episodio de mal uso de redes en un grupo de sus atletas y al respecto, sentenció que la única fórmula es la educación. “Lo manejamos con sanción y educación. Primero la sanción porque tiene que estar explícito que eso a nivel institucional no se permite. Y luego educar. Porque sancionar no cambia nada si no explicás. Educar es argumentar y ese es el único camino posible”, afirmó.

ABRIR LOS OJOS (Y LAS OPORTUNIDADES)

Si Sócrates, el filósofo clásico griego, viviera en una atemporalidad ficticia y pudiera viajar en el tiempo, encontraría vestigios de su Mayéutica -método que creó cuya teoría se basa en que el maestro ´haga parir´ el conocimiento en su alumno mediante preguntas, guiándolo hacia el saber- en los pasillos del Dow y la retórica de Pepe Sánchez. Con la diferencia de que el actual presidente es alumno, y su maestro -o maestra- bien podría ser la propia realidad social que nos atraviesa.

En todo proyecto integral del siglo XXI parecería impracticable no agregarle un capítulo que hable de la reformulación del rol y el posicionamiento que tiene la mujer en la sociedad. Y no en cualquier lugar, sino en puestos claves. Y eso lo explica bien el entrevistado: “Lo vi en mi universidad cuando, en 1996, las mujeres y los hombres tenían las mismas condiciones de trabajo. Y eso siempre me quedó grabado en la retina. Decía ´guau´, ¡mirá lo que hacen! Pero para nosotros ‘es imposible’. Es parte de la ignorancia de uno, porque nosotros nos ponemos esa barrera de que no se puede”. Esa triste consigna del ´no se puede´ responde al ´allá sí´ (en alusión a regiones desarrolladas) porque es más conveniente, más cómodo para mantener el ´statu quo´.

En la palabra “reeducarse” se esconden las respuestas a casi todas las preguntas. Y no duda en ser él quien pone las cartas sobre la mesa. “Con el tema de perspectiva de género, por ejemplo, me estoy educando”, detalla, y afirma que lo primero que hay que hacer es asumir la ignorancia y preocuparse por saber, de lo contrario se hace un círculo vicioso del que no se sale: “Soy parte de un sistema, pero de repente empezás a abrir los ojos y decís, ´che, esto no está bien´. Claro que eso antes lo asumías distinto, incluso te convenía. Ahora sabés que no está bien. En ese proceso estoy ahora, capacitándome con la humildad de decir ´no sé´ y sabiendo que me voy a equivocar en el proceso. Esto se podría ligar con el proceso del deporte competitivo que no permite errores, que no ve el disfrute como un camino hacia la mejora y el aprendizaje”.

Rocío de San José es abogada por la Universidad Nacional del Sur y una de las referentes con las que se está capacitando todo el staff que trabaja en el Dow Center. “La idea es ir a la par, hay una predisposición de todo el equipo de laburo de ser mejores. Ella es una profesional súper preparada para abordar el tema de perspectiva de género y enseñarnos”, nos cuenta Sánchez.

¿Hubo algún hecho disparador, un episodio ´Eureka´ que te hizo patear el tablero sobre el tema?, le preguntamos. Y aunque le hubiese gustado, no existió. El germen de su educación nació en su casa. Si bien vivía en un sistema patriarcal, disfrutando las bondades que este ofrece a los varones, empezó una especie de “tipping point”, un goteo que a uno le llega para preguntarse si va a hacer algo al respecto. A ese estadío arribó por su madre, quien siempre defendió los derechos de la mujer, y por su esposa, Ingeniera Civil que lucha contra la  expresión “esto es para hombres”.

Lo que tiene más que claro Juan Ignacio Sánchez es que “cuando se hace conciencia ya no hay vuelta atrás”, entonces al haber un equipo de trabajo con la misma sed de querer ser mejores, “eso genera la transformación”. Pepe cree en “llevar a la acción, y generar acción es generar oportunidades”. Y aunque disimula no puede esconder cómo se le retuerce la voz cuando cita a colegas o dirigentes decir ´nos gustaría pero no hay´, en referencia a mujeres en puestos claves. “Y, claro, si no generás oportunidades no las hay”, contraataca.

Tras dos décadas en Lanús dirigiendo básquet femenino, la bahiense Laura Cors fue convocada por Pepe Sánchez para ser parte del cuerpo técnico de Bahía Basket. Foto: Bahía Basket

Generar oportunidades implica tomar decisiones trascendentales. Apostar. Pasar a la acción -parafraseando sus ideas- también implica redireccionar presupuesto, que es lo más difícil de hacer. Sacar presupuesto de los hombres y dárselo a las mujeres. Así de valiente y así de concluyente es el camino que emprendió esta dirigencia. El último paso dado fue redireccionar el dinero para, en un corto plazo, estar en una situación de total igualdad de condiciones, con un staff mixto donde el género no sea condicionante ni para un lado ni para el otro. En definitiva, se trata de usar el deporte como vehículo, no como fin, sino como medio.

Con Laura Cors empieza un camino en ese sentido. También es bahiense y exjugadora de básquet. Y, como en Pepe, existe en ella una personalidad que siempre busca ser la mejor o, por lo menos, hacer las cosas con el compromiso total que demanda, vaya donde vaya. Sobre su llegada en las adyacencias de la filosofía bahiense que se esparce por el sur de la provincia de Buenos Aires hablaremos en el segundo capítulo, mientras esperamos que Laura consiga los repuestos de auto que le faltan y pueda volver a su casa para prender la cámara y contarnos cómo en medio de una cuarentena se licenció en su querido Lanús y emprendió un viaje que no tenía planificado.

Hace dos años, Alex Mather, un niño de séptimo grado de una escuela de Burke, en el Estado americano de Virginia, asistió a un campamento espacial en Huntsville, Alabama. En esas mismas tierras donde aprendió a correr Tom Hanks en su interpretación de Forest Gump, Mather se enamoró del espacio. Más tarde, ganó un multitudinario concurso que tuvo 28.000 presentaciones de ensayos de estudiantes norteamericanos. Sin embargo, su figura recién fue noticia el último jueves 18 de febrero cuando un nuevo rover enviado por la NASA desembarcó en Marte. El nombre elegido para el vehículo de exploración marciana está inspirado en el ensayo ganador de Mather: Perseverance. El mismo nombre cuyo lema entrelaza los ideales del entrañable Conwell y Pepe Sánchez. Si acaso Laura no tenía en sus planes alunizar en su Bahía natal, y aunque con Marte nos separan millones de kilómetros, probablemente sea Pepe Sánchez el que más lejos llegó de la mano de una filosofía deportiva que recién comienza a descubrir este planeta único e incomprensible al que llamamos Argentina.

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