Laura Cors, la llave que encontró Bahía Basket para generar igualdad de oportunidades - De Taco | Abrimos el juego

Laura Cors no mira Netflix, no consume muchos libros y casi no se toma vacaciones: el porqué de una mujer que volvió a sus orígenes para incorporarse al proyecto integral que propone Bahía Basket de la mano de Pepe Sánchez, y su función en un espacio en el que rol de la mujer se consolida a la par que la del hombre.

CAPÍTULO 2.

Reeducar para encontrar la mejor versión

Guecho -en euskera, Getxo-, es el nombre que recibe en castellano un municipio español del País Vasco. A tan solo 20 minutos de la popular ciudad de Bilbao, Guecho es un pueblo costero con el encanto medieval de palacetes y monumentos de siglos pasados. Y aunque parte de la fisonomía de sus calles y locales se aggiornaron a las exigencias de la modernidad, muchos rincones conservan esa nostalgia de décadas anteriores, incluso la de las marcas redondas de tiza dibujadas en algunas paredes descascaradas que recrean aros de básquet. Los mismos en los que podemos imaginar a José Ramón Cuspinera pasando sus tardes arrojando el balón o trazando jugadas para sus compañeros de colegio. “Jota” Cuspinera es entrenador desde 1990 -cuando comenzó en ligas infantiles- y, con el tiempo, se convirtió en un referente formativo.

No hay certezas de que hayan existido los tableros de tiza vascos a principios de los ´70, pero sí confirmamos que en Bahía Blanca, durante esa época, una niña que todavía cursaba la primaria se escapaba con su hermano y un puñado de varones a discutir si la pelota había o no ingresado en el círculo blanco garabateado en la pared. Esa preadolescente era Laura Cors, también entrenadora y actual integrante del staff técnico de Bahía Basket.

Laura, contemporánea de su par español, fue primicia en la mayoría de los portales de cnoticias de tirada nacional en noviembre del año pasado con titulares que repetían hasta el hartazgo el mismo error en el valor noticiable: “La primera mujer en…” se podía leer en cada sitio web. Si bien es cierto que la llegada de la multicampeona entrenadora al mando de un equipo masculino de la Liga Nacional se transformó en un hito histórico, todos los medios pusieron el foco en el hecho de que una mujer condujera un equipo de hombres; nadie se animó a desentrañar el hilo que une la actualidad de Laura con un proyecto formativo de un club que pondera la figura de la mujer y apuesta a generar igualdad de oportunidades en el proceso de educación de deportistas jóvenes.

Laura nació en la misma ciudad que Pepe Sánchez casi sabiendo, como buena bahiense que es, que su único camino estaba cerca de la zona pintada. Sin embargo, su espíritu aventurero la llevó a largos desembarcos en ciudades como Mar del Plata y Buenos Aires -“ahí atiende Dios”, dice entre risas-, más precisamente en Lanús, donde vivió los últimos 24 años y a cuyo club catapultó a lo más alto del básquetbol femenino.


Los campeonatos con el equipo del sur bonaerense serían su principal carta de presentación. Pero la verdadera revolución que gestó luce por detrás de las vitrinas: “Hasta el día de hoy, el femenino tiene un lugar importante en cuanto a horarios centrales, un espacio que nunca más se tocó y se conservó gracias a esa época”, reflexiona Laura en diálogo con De Taco, destacando que la verdadera victoria fue poner a las mujeres a la par de los hombres, haciendo del respeto un ejemplo de gestión y de orden. Y agrega: “Lanús fue el lugar donde pude implementar todo lo que iba aprendiendo y pude armar un proyecto a largo plazo”.

Actualmente, está licenciada en Lanús, pero el objetivo lo tiene claro: “Si bien estoy armando el proyecto femenino acá, me gusta mucho trabajar en el área del masculino, se pueden planificar muchas más cosas”, explica sobre la seducción que le genera este desafío en el que lleva meses y adelanta, casi con exclusividad, parte de lo que veremos en la última nota de esta trilogía. La estructura de los hombres en el básquet argentino con Liga Nacional, Torneo Federal y Liga Argentina, entre otras competiciones nacionales, es incomparable con la realidad de las mujeres que en la última competencia tuvo solo cinco equipos. Es allí donde Laura vislumbra una distancia agobiante que muestra cómo la moneda gira rápido en una vereda y se estanca en la de enfrente.

NATURALIZAR LA IGUALDAD

En el primer artículo de esta serie, se explicó la influencia de la educación norteamericana y cómo adoptaron en el club bahiense aquella filosofía que apuesta a la formación académica y deportiva con la misma importancia. La percepción del entorno y el impacto en el trabajo diario se sintetiza así: “Es muy lindo el día a día en el Dow Center. Es un lugar de mucha armonía porque se trabaja en los detalles. Podemos trabajar en una sala de profesores, se pone música, hay difusores con aromas, plantitas. Todo esto despierta sensaciones lindas, tiene que ver con las ganas de trabajar. Ellos hablan mucho de esa filosofía, de querer estar y participar”, explica sobre la gestión de una identidad que no deja nada librado al azar.

Laura Cors llegó a Bahía Basket luego de algunas entrevistas con Pepe Sánchez, a quien conoció en el Preolímpico de 2019, y por recomendación exclusiva de Néstor “Che” García y de casi todo el arco basquetbolístico al que consultaron. Luego de su incorporación al staff, desde De Taco preguntamos cuán fundamental es su rol en lo deportivo y cómo influye una mujer en la mecánica general. Y Sánchez habla, justamente, de naturalizar su presencia: “Laura no es la pieza fundamental, es alguien más. Viene a sumarse con sus funciones particulares, y a ayudarnos a formar el equipo femenino. La idea es ir a un staff integrado, mixto, que trabaje en conjunto. Nosotros tratamos de que eso sea una situación natural”.

La recepción de sus compañeros, los entrenadores Martín Luis y Augusto Meneses, estuvo marcada por esa naturalidad que establece la regla, al igual que la de el grupo de jugadores, en este caso, ´ayudados´ seguramente por una edad media que no llega a los 20 años y que muestra lo desprejuiciado de las generaciones venideras. Ese respeto absoluto y apertura a las indicaciones de la entrenadora se observa a diario en los saludos y felicitaciones de los equipos rivales y hasta el cuerpo de árbitros, muchos de los cuales dirigieron a Laura en su etapa como jugadora. “Que suceda algo así me da orgullo, significa que hicimos algo bien. Es más gratificante que ganar un juego porque, en definitiva, esto es un juego y la vida otra cosa”, advierte sobre su llegada, sorpresiva para los medios de comunicación, pero corriente para un club que guarda en el horizonte de su púlpito una catarata de medidas que apuntan a generar igualdad de oportunidades.

MODO APRENDIZAJE

En el poema hecho canción interpretada por la rebeldía de Nito Mestre y Charly García, Aprendizaje, del disco Confesiones de Invierno de Sui Generis (1973), se problematiza sobre la educación formal que nos interpela, sobre todo a minorías relegadas, en la frase “es que nunca me gustó la sociedad”. A modo de preámbulo y casi en sintonía con el cuestionamiento que hace la canción al statu quo, en Bahía Basket se está gestando un desarrollo educativo que, entre otras cosas, pone en jaque el rol ancestral al que sigue sometida la mujer.


Laura participa y tiene un papel preponderante con la capacitación de perspectiva de género que implementaron en el club: “No solo participo, sino que estamos divididos en áreas. Cada integrante del staff tiene a cargo a cuatro jugadores y lo hacemos junto con ellos. Hay distintos módulos, algunos tardan dos horas”, detalla la mujer que admite recomendar la práctica a cualquiera con el que conversa. “Soy mujer y me siento identificada con muchas cosas que vi en el curso, pero no puedo creer que muchas de ellas las desconocía, que las tomaba como natural porque me criaron de cierta manera que hoy decís ´no, esto no está bien´”, opina sobre las estructuras educativas en las que estamos parados a raíz de viejas enseñanzas.

A pesar de la naturalidad con la que reciben ciertos conceptos los chicos, hay risas, gestos o preguntas que muestran en qué punto del proceso madurativo están situados y cuánto se identifican con los tópicos que emergen en los debates. “Con respecto a la identidad sexual, ellos están mucho mejor que nosotros, aceptando la diversidad. Pero hay un tema clave en el masculino. En el deporte de varones, si vos tenés una elección sexual diferente a la heterosexual, el deporte aparece disociado del hecho de ser gay”, explica Cors sobre la inflexibilidad que existe en la mayoría de los deportes masculinos a la hora de expresar libremente las libertades individuales.

Sin spoilear, desde De Taco recomendamos la charla TEDx de Sebastián Vega, el jugador de básquet de Gimnasia de Comodoro, quien hace un año realizó un comunicado en el que cuenta su homosexualidad. Según Laura, es necesario abordar estos temas a esa edad y reflexiona: “Cuanto más temprano hablemos, mejor. Hoy si se ven dos chicos o chicas de la mano, a los más pequeños no les va a llamar la atención. También hay que decirles que si papá lava los platos, no pasa nada, que si se queda sin trabajo, mamá trabaja. Papá puede limpiar, cambiar pañales y hacer las cosas de la casa”, dice sobre una alternancia de roles propia de la época, que necesita ser compartida, aunque todavía es lejana en centenares de comunidades locales.


Laura cree que siempre nos van a faltar incorporar conocimientos porque es infinito lo que hay por saber y admite “estar hoy en modo aprendizaje”
. Es la palanca que tiene para sumarse al proceso y en eso ve una clara oportunidad de encontrar su mejor versión. Parte de su convencimiento tiene que ver con el lineamiento que desciende desde la dirigencia, con Pepe Sánchez a la cabeza, quien habla de poner a mujeres en puestos claves para que se abran puertas y puedan tener su curva de aprendizaje: “El modo y el camino que intentamos recorrer tienen que ver con eso, puestos claves, de dirección. Es parte del proceso, no hay que ocultarlo, hay que bancarlo”. 

VOLVER PARA TRANSFORMAR

En Laura se conjugan otras personalidades que forman parte de los cimientos de esta formación. Valeria y Rocío están fuertemente vinculadas con las capacitaciones que se dan en el Dow Center y el Proyecto Mujer del que hablaremos en la tercera y última nota. En este punto, Cors se detiene y adelanta algunas decisiones que ya se pueden ver en el Centro de Alto Rendimiento donde entrena Bahía Basket: baños binarios y carteles pegados en las paredes con el 144 -línea telefónica nacional para brindar información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia de todo el país- son algunos ejemplos.

Otra de las bondades poco frecuentes en nuestras latitudes que advierte Laura son los espacios recreativos con los que motivan y estimulan a jugadores y entrenadores desde el Dow: “Te incentivan a leer libros, tenemos que hacer una lista de los que leímos, una sinopsis y por qué los recomendaríamos. Pero yo soy más de lo visual”, es la declaración que comienza a conectar el tiempo de ocio y esparcimiento de Laura con las virtudes pedagógicas de Cuspinera, el entrenador vasco mencionado anteriormente. Con excepción de Space Jam y The Last Dance, reconoce no mirar Netflix ni consumir contenido de ninguna plataforma. Su único cable a tierra tiene que ver con los cursos que el coach implementa entre sus colegas y a los que no todos tienen alcance.

Cors lleva 35 años como entrenadora y se sigue capacitando de manera constante.

Tanto el de técnica y táctica como el de spacing le dan herramientas a Cors para el manejo deportivo del grupo, pero también permiten, desde otra perspectiva, hilvanar conceptos que sirven para la gestión de jugadores: “Al jugador le demuestro todo lo que hago para ser mejor, se lo demuestro apenas pasa la puerta y me doy cuenta si está bien o mal. No son máquinas, lo importante es mirarlos a la cara y preguntarles cómo están, que sepan que estoy cerca”, afirma.

El 8 de marzo se conmemora otro Día Internacional de la Mujer. Algunas conquistas todavía no sedimentan groseros errores que siguen vigentes en el glosario popular, como la abolición del término “feliz” por delante de la efeméride. Algunos datos que ofrece la Organización de las Naciones Unidas (ONU) permiten entender la coyuntura: en el mundo, 2.700 millones de mujeres no pueden acceder a las mismas opciones laborales que los hombres; en 2019, menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres; 1 de cada 3 mujeres sigue sufriendo violencia de género. La violencia sexual en el marco de la pareja, la mutilación genital y el matrimonio infantil son algunos de los cánceres culturales que aquejan a las mujeres en distintas sociedades.

El informe del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Nos Ven, que cuenta ya 52 femicidios en la Argentina en lo que va del año, es irrefutable y entristece cualquier lucha. Seguramente, aunque no alcance solo con el Dow Center y el proyecto integral, sí vale la pena viralizar y empapar todas las regiones del país con la filosofía bahiense, que se ocupa no solo de la instrucción de jóvenes, sino de la reeducación de hombres adultos que forman parte de una comunidad que los cría como rehenes ciegos frente a enseñanzas antiguas. Mientras las mujeres de todos los países y credos marchan para que se respeten sus derechos y libertades, el mundo continúa la búsqueda de tierra fértil donde sembrar mejores cosechas: el rover Perseverance lleva tres semanas en Marte y aunque llegaron las primeras imágenes panorámicas, el único hecho real que nos conecta con el planeta rojo es su superficie arcillosa que se mantiene impoluta, incrédula e impermeable, como las flojas masculinidades que seguimos palpando a pesar de los gritos desesperados de un género que exige vivir en igualdad de condiciones.

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