El caso de Evonne Goolagong: la esperanza de Guillermo Vilas para ser número uno - De Taco | Abrimos el juego

Mientras Guillermo Vilas continúa su lucha por ser reconocido como número uno del mundo en el circuito masculino, aparece otro nombre con una historia similar, aunque con un final distinto: el de la australiana Evonne Goolagong. La WTA, a diferencia de la ATP para con el argentino, admitió que la jugadora llegó a ser líder del ranking femenino por dos semanas durante 1976. El reconocimiento, que nunca llegó mientras ella se encontraba en actividad, se originó porque la misma WTA confesó en 2007 un error en los cómputos de aquella época.

Después de 30 años y una intensa búsqueda de archivos, se descubrió que faltaba documentación sobre resultados que se dieron entre abril y julio de 1976. Estos datos, que hoy se actualizan semanalmente, demostraron que Goolagong superó a la estadounidense Chris Evert por 0.8 puntos luego de vencerla en Los Ángeles. “Estoy encantada. En Australia, a finales de 1975 y durante el torneo de Virginia Slims, jugué al más alto nivel y viví el mejor momento de mi carrera. Ahora estoy agradecida de que se hayan reconocido mis resultados”, manifestó Evonne a la WTA.

Evonne Fay Goolagong, tercera de ocho hermanos, es una de las mejores jugadoras de la década del 70 y una orgullosa mujer Wiradjuri, una etnia aborigen australiana. Nació el 31 de julio de 1951 en Griffith, ciudad de Nueva Gales del Sur, pero creció en Barellan. Desde pequeña se enamoró del tenis, pasaba los días con raquetas que le prestaban y nunca dudó de que este deporte sería parte de su vida.

En el Abierto de Australia de 1967, donde alcanzó la tercera ronda, logró su ansiado debut y a partir de ahí no paró de crecer. Durante la temporada 1970, Evonne consiguió sus primeros títulos y comenzó a ganar experiencia. Sin embargo, su explosión definitiva llegó en 1971. Aunque en su primera final de Grand Slam no se pudo quedar con el título, en la segunda sí levantó el trofeo, en Roland Garros. Semanas más tarde, ante la histórica Margaret Court, se quedó con otro premio que anhelaba: el ‘Plato de Venus’, en Wimbledon. “Cada vez que iba a jugar al frontón fingía que estaba allí, y cada vez que me iba a dormir soñaba con jugar en esa cancha mágica”, admitió en una entrevista con el programa Where They Are Now Australia en 2007.

Goolagong derrotó a Margaret Court en la final de Wimbledon 1971.

A lo largo de los años fue sumando un título tras otro. En singles, donde ocupa el puesto 12° en la lista femenina de ganadoras de Grand Slam, conquistó siete grandes. Por otro lado, fue campeona en seis ocasiones en dobles femeninos y una en mixto. El más repetido en su palmarés es el Australia Open, mientras que el único que nunca ganó fue el US Open. En 1977, nueve meses después del nacimiento de su hija Kelly, logró su segundo Wimbledon y se convirtió, hasta el día de hoy, en la única madre campeona en la ‘catedral del tenis’.

Durante 1976, el año de la discordia con el número uno del ranking, ganó ocho títulos: Abierto de Australia, Chicago, Akron, Dallas, Boston, Filadelfia, Hilton Head y Virginia Slims Championships. Luego de conseguir este último a finales de abril, debería haber liderado el circuito femenino. Siempre es mejor tarde que nunca, y la WTA la declaró como número uno tres décadas después. Guillermo Vilas, en cambio, nunca tuvo ese reconocimiento por parte de la ATP, aún después del gran trabajo de investigación llevado a cabo por el periodista Eduardo Puppo, quien rastreó todos los datos necesarios para poder comprobarlo y que se puede ver en el documental de Netflix ‘Vilas: serás lo que debas ser o no serás nada’.

Como si fueran dos caras opuestas de la moneda, ambos organismos mantienen dos discursos diferentes. Larry Scott, directivo de la WTA, admitió en su momento que los sistemas de calificaciones “no eran perfectos” y que “es importante reconocerlo de la misma forma en que lo han hecho con las otras mujeres que han alcanzado lo más alto del tenis mundial”. La ATP, por otra parte, nunca le dio siquiera la oportunidad al argentino: “No vamos a aplicar el sistema de ahora a los años 70. Cada modelo es oficial para su temporada”, se escuda.

Desde su retiro en 1985, la australiana siguió ligada al tenis. No sólo fue capitana del seleccionado femenino que disputó la ex Fed Cup, competición que ganó tres veces en actividad, sino que también fue miembro de la Comisión de Deportes de Australia. Además, desde 2005 dirige un campamento de desarrollo nacional que se dedica a la integración de jóvenes aborígenes a través del deporte. Y claro, pudo confirmar también que, aunque no se lo reconocieran en su momento, durante esas dos semanas de 1976 fue la mejor tenista del mundo.

Goolagong fue elegida para formar parte de la serie de estampillas australianas que conmemoran a personalidades legendarias que contribuyeron a la identidad del país.

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