Literatura deportiva en clave feminista - De Taco | Abrimos el juego

La única misión de las mujeres en el deporte es la de coronar a los vencedores. Esa frase es atribuida al barón Pierre de Coubertin, impulsor de los Juegos Olímpicos modernos, que seguramente nunca imaginó las incontables conquistas del deporte femenino tras años de lucha y perseverancia. Hoy, ese avance es acompañado por un fenómeno que de a poco se abre un espacio en la literatura, y que consiste fundamentalmente en recuperar la historia y visibilizar a las referentes, no solo para reivindicar sus figuras sino también para inspirar a nuevas generaciones.

Durante su infancia, en la pieza de Ayelén Pujol colgaba un póster del Boca campeón del 92. Había otros de jugadores de la Selección Argentina como Gabriel Batistuta y el ‘Burrito’ Ortega y hasta recuerda uno de Néstor ‘La Tota’ Fabbri. “No tenía ídolas deportivas mujeres. A Gaby (Sabatini) la conocí, pero el tenis no era mi deporte. No tenía póster de ella. Me gustaba el fútbol y pegaba pósters de futbolistas varones”, recuerda. Y agrega: “Jugué al fútbol desde que tengo uso de razón. Mucho potrero en el barrio o en la calle, yo siempre siendo la única entre todos los varones. Hubiera querido ser futbolista, pero no pude por el sistema”. Quizás también por la falta de referencias, ya que el campeonato de fútbol femenino de Primera de AFA que se juega desde 1991 era prácticamente invisible al lado de su par masculino.

Muchos años después y ya con una trayectoria como periodista deportiva, Ayelén se topó con algunas historias protagonizadas por futbolistas argentinas que estaban olvidadas.  “Me empecé a preguntar por qué no las conocíamos, por qué no nos las enseñaban, y me pareció que había mucho por contar”, describe sobre el origen de ‘¡Qué jugadora!’, un libro que publicó en 2019 y que reconstruye un siglo de historia del fútbol femenino en el país a través del relato de sus protagonistas.

 

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Algo similar le sucedió a la multipremiada escritora estadounidense Aileen Weintraub. Un día, mientras llevaba a su hijo y a sus compañeros de regreso a sus casas tras un entrenamiento de fútbol, los escuchó conversar sobre sus atletas profesionales preferidos, y eran todos hombres. Entendió que los logros conseguidos por las mujeres no se visibilizaban lo suficiente, y se propuso hacer un libro protagonizado por deportistas pioneras. Así nació ‘We Got Game!’ (Nosotras tenemos juego) que saldrá a la venta a principios de mayo, y que presenta a 35 deportistas mujeres que no solo tuvieron grandes logros como atletas, sino que además abogan por un cambio en el mundo. Más allá de lo deportivo, el libro se enfoca en temáticas como la igualdad de género, derechos de discapacidad, cambio climático, positividad corporal y ciberbullying, entre otros.

Sin embargo, las realidades deportivas en Argentina y los Estados Unidos distan mucho una de otra. En el país del norte nadie se sorprendería si se cruzara con una niña o mujer con bolso y botines. El deporte femenino está naturalizado, y mucho tuvo que ver con ello la sanción de la ley Título IX en 1972, que prohíbe la discriminación basada en el sexo en cualquier entidad educativa que reciba fondos federales. Las instituciones se vieron obligadas a ofrecer igual presupuesto, instalaciones, medios y cantidad de becas a los deportes masculinos y femeninos, y los resultados están a la vista.  Hace 50 años solo una de cada 27 niñas practicaba deporte, y en la actualidad es una de cada tres. Aunque el avance es notorio y Estados Unidos es el gran dominador del deporte femenino mundial, según Weintraub “aún queda un largo trecho por recorrer”.

A diferencia de lo que sucedió en Estados Unidos, Pujol cree que el impulso del deporte femenino –principalmente el fútbol-  en la Argentina se empezó a dar a partir de 2015 y está vinculado al ‘Ni Una Menos’: “Todo eso que pasaba en la calle se trasladó a otro plano, con muchas futbolistas que empezaron a participar en el movimiento como por ejemplo Maca Sánchez, que desde ahí construyó una referencia”, asegura. En otros deportes el crecimiento se dio a fuerza de logros competitivos, como los títulos mundiales y las medallas olímpicas conseguidos por Las Leonas, el seleccionado de hockey sobre césped, o la tenista Gabriela Sabatini, que fue número 3 en el ránking de la WTA. Logros excepcionales, claro. De lo que no hay duda es de la importancia de ver a otras recorrer el camino para entender que es posible, y que no hay ningún argumento válido para excluir a las niñas y mujeres de la práctica deportiva.

Un ejemplo de ello es la anécdota protagonizada por la corredora Katherine Switzer. En 1967 decidió anotarse en la maratón de Boston, que no admitía mujeres. Lo hizo con sus iniciales y fue descubierta recién en plena carrera. A pesar de los intentos de los organizadores por expulsarla, logró llegar a la meta, y tanto las fotos en las que es empujada por los oficiales como las que la muestran cumpliendo su objetivo ocuparon numerosas portadas de periódicos. Su gesta tuvo incluso mayor espacio en la prensa que el ganador de la prueba. Y la consecuencia directa fue la inspiración para que otras mujeres empezaran a vincularse con el deporte. La importancia de ‘ver a otra’ es evidente. El número que llevaba en su dorsal, el 261, se convirtió en icónico para el deporte femenino. Y desde 1972, el mismo año de Título IX, las mujeres pueden correr el maratón de Boston de manera oficial.

Verlas, conocerlas y rescatar sus historias es imprescindible. También saber lo valioso que resulta mostrar aquel deporte femenino no necesariamente asociado al éxito. Para Pujol en ¡Qué jugadora! era importante contar que el fútbol femenino no es solo el ‘fútbol grande’, sino también “lo que pasa en los barrios, en los equipos amateurs o con otras identidades”. De todas las historias relatadas rescata la de las pioneras del 71. Con escasos recursos, sin botines ni entrenador viajaron al Mundial que se realizó en México, y en el estadio Azteca lograron una contundente victoria ante las inglesas por 4-1, que pasó completamente desapercibida. “La historia del Mundial 71 es muy fuerte, muestra el peso del patriarcado. Me conmovió particularmente esa selección que le ganó a Inglaterra y los medios no lo contaron, no se hicieron eco”, relata Ayelén, también autora junto a Ro Ferrer (ilustradora) y Nadia Fink (editora) de ‘Barriletas Cósmicas’, la adaptación de ¡Qué jugadora!  para las infancias y las juventudes. Para recuperar los detalles de este hito, Pujol conoció personalmente y entrevistó a muchas de las protagonistas, pero para poder completar el rompecabezas del fútbol femenino en Argentina fue necesario pasar largas jornadas en hemerotecas y articular su trabajo con una red de investigadores que se dedican a esta temática.


Para Weintraub fue clave “leer mucho” para la investigación de su libro. Asegura haberse visto inspirada por cada una de las protagonistas “con su perseverancia y dedicación”, pero señala particularmente la figura de la exfutbolista y doble campeona olímpica Abby Wambach: “Es una de mis heroínas de todos los tiempos, en gran parte por su dedicación a la igualdad y cerrar la brecha salarial de género”. Weintraub destaca la organización creada por Wambach, Wolfpack Endeavor, que, entre otras cosas, ayuda a las mujeres a desarrollar sus habilidades de liderazgo.

Aunque falte mucho para que la presencia de las mujeres en el deporte deje de ser llamativa, hay otras acciones que contribuyeron a nivelar la cancha. Si bien algunas pocas compitieron en los Juegos Olímpicos de París 1900, no fue hasta 20 años más tarde que se las incluyó de manera oficial, en Amberes 1920. El compromiso del Comité Olímpico Internacional es que la paridad de género sea absoluta en los Juegos de París 2024, es decir, 100 años más tarde. Para que esto sea posible hace tiempo se tomaron una serie de medidas en pos de conseguir un equilibrio. Para Tokio 2020+1 el COI determinó que los 206 Comités Olímpicos Nacionales deberán tener al menos una mujer y un hombre en sus equipos, y se calcula que sobre el total de competidores habrá un 48,8% de atletas mujeres.

Sin dudas, también necesario trabajar las bases de cada deporte, educar en cuestiones de género -desde la Secretaría de Deportes se llevan a cabo numerosas iniciativas en ese sentido, como el curso gratuito de ‘Deporte y Géneros’– pero además mostrar que hay quienes pelearon por hacerse un lugar y que el deporte femenino crezca en importancia. Y ahí es donde destaca esta nueva ola literaria que construye referencia rescatando del ostracismo cientos de historias que hacen justicia a muchos años de lucha silenciosa.

Libros deportivos en clave feminista:

-¡Qué Jugadora! (2019): Relata un siglo de historia del fútbol femenino argentino, haciendo foco en la voz de sus protagonistas. Escrito por Ayelén Pujol.

-Barriletas Cósmicas (2020): Adaptación ilustrada de ¡Qué jugadoras! para las infancias y las juventudes, que además de rescatar la historia del fútbol femenino de Argentina también trabaja estereotipos de género, identidades y otras temáticas. Escrito por Ayelén Pujol, ilustrado por Ro Ferrer y editado por Nadia Fink.

-We Got Game! (2021): Libro ilustrado que presenta la historia de 35 deportistas mujeres que abogan por un cambio en el mundo, entre ellas Simone Biles, Althea Gibson, Mia Hamm, Billie Jean King, Megan Rapinoe, Serena Williams y Ronda Rousey. Escrito por Aileen Weintraub e ilustrado por Sarah Green. Disponible a partir del 4 de mayo. Para mayor información podés consultar www.AileenWeintraub.com o seguir a Aileen en sus redes @aileenweintraub.

-Futbolera (2019): Monografía sobre el deporte femenino en Latinoamérica. Escrito por Brenda Esley y Joshua Nadel.

-Ley de ventaja (2019): Once experiencias individuales y colectivas contadas en primera persona que se cruzan para dar cuenta de recorridos y miradas diversas en el fútbol argentino. Escrito por Juliana Román Lozano.

-Guerreras: fútbol, mujeres y poder (2019): Libro que se propone explicar el significado de ser futbolista en Argentina a través de una etnografía llevada a cabo por la autora como jugadora en el Club Deportivo UAI Urquiza, utilizando la observación participante y entrevistas con compañeras, entrenadores y dirigentes. Escrito por Gabriela Garton (socióloga y arquera de la Selección Argentina de fútbol).

-Pelota de Papel 3 (2019): Libro de cuentos escritos por futbolistas, exfutbolistas y entrenadoras, con fines solidarios.

-Mujeres en el deporte: 50 intrépidas deportistas que jugaron para ganar (2017): Perfiles ilustrados de 50 deportistas mujeres. Escrito e ilustrado por Rachel Ignotofsky.

-Remontada (2017): Libro que cuenta historias de fútbol femenino y reivindica el papel de la mujer con diversas historias. Publicado gracias a una campaña de crowdfunding.

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