En las últimas semanas el deporte -particularmente el fútbol- estuvo en el eje de todas las discusiones debido a su continuidad en contextos atravesados por diversas complejidades: desde la pandemia por el Covid-19, hasta conflictos sociales en los países donde debían desarrollarse los eventos. ¿Estamos frente a una maquinaria imposible de frenar?

Escena 1

Aquí no ha pasado nada

–      ¡Que sea un buen juego! Lo primero y lo primordial, ¡que sea un gran partido de fútbol! Dejemos de lado lo que haya sucedido.

–        Necesitamos más empatía de parte de ellos.

–        Por favor, por favor…

–        Dejame hablar. ¿Por qué no voy a hablar?

–        (…)

–        Sí, pero estamos aquí para hacer un partido de fútbol.

–        Somos todos compañeros, somos jugadores, ¡todos jugadores de fútbol!

–        ¿Blanco o negro?

Como si la conversación no hubiese sucedido, la máxima autoridad del partido finalizó el intercambio de palabras tirando una moneda al suelo mientras continuaba con el sorteo. Una persona que reclamó solidaridad ante otra que miraba sin emitir palabra. Tres actores que interactuaron entre sí, por acción o por omisión. El hecho tuvo más protagonistas, pero todo quedó reducido al árbitro, Diego Haro; al capitán de Nacional de Uruguay, Gonzalo Bergessio; y al capitán de Atlético Nacional, Sebastián Gómez. El trasfondo del pedido de Bergessio, la interrupción del árbitro y el silencio de Gómez refleja el contexto que atraviesa a Colombia desde el 28 de abril, cuando se dio inicio al paro nacional en contra de la Reforma Tributaria del gobierno de Iván Duque. Desde entonces el estallido social, la represión de las fuerzas, las denuncias por abuso de autoridad, agresiones sexuales, desapariciones, heridos, muertos y las masivas movilizaciones son parte de la cotidianidad de las calles colombianas.

“Se reclamaron garantías, se reclamó empatía a los colegas de Medellín e ir juntos dando una señal sobre el valor de la vida más allá de la pelota. Consideraron que todo era normal”, publicaron desde la cuenta oficial de Twitter de Nacional horas más tarde. Durante la jornada manifestantes se acercaron al hotel donde concentraba el equipo uruguayo con un mensaje claro: “Con luto no se juega”. Hubo disparos, sirenas, gritos y murmullos. La publicación estuvo acompañada de un video filmado por los jugadores. El plantel pidió garantías de seguridad para el traslado al estadio y hasta se dudó del inicio del partido. Finalmente, se jugó una hora después de lo estipulado.

¿Blanco o negro? Con esta frase culminó la primera escena insólita de lo que fue la cuarta jornada de la Copa Libertadores de América masculina.

Escena 2

La música como refugio: el caso de River Plate

El encuentro de River frente a Junior de Barranquilla también se vio afectado por la situación que vive la sociedad colombiana. La previa del partido estuvo atravesada por los pedidos de suspensión de parte de quienes se encontraban en las calles y que, además, amenazaban con evitar que se jugara.

“El partido va, la verdad no hay ningún contratiempo”, aseguró en un programa de la televisión argentina el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo. Y agregó: “Marcelo Gallardo pidió que se pusiera música para distensionar el ambiente y le pusimos reguetón en el campo, así que no hay ningún problema”. Ante la sorpresa del conductor y la pregunta sobre si se estaba tapando el ruido de los tiros y la violencia con música, respondió: “No hay violencia, no hay tiros, nadie ha hecho un disparo, son doscientos jóvenes”. El diálogo continuó con el periodista manifestando que River se vio afectado por el gas lacrimógeno por lo que el alcalde, ya con tono de fastidio aseguró: “Eso sí, pero no es un tiro. Esperemos que se lleven un buen recuerdo y que se dé un buen espectáculo”.

Tal como lo anticipó Pumarejo, el partido comenzó en una ciudad que parecía ser la antítesis del lugar que había descrito en las horas previas. Gente corriendo afuera del estadio, bombas de estruendo, un ruido que distraía hasta a los relatores del encuentro y fogonazos que cada tanto iluminaban la noche en Barranquilla. Dentro del campo de juego el entrenador argentino se tocaba los ojos mientras hacía presión para que el gas le afectara lo menos posible. Su estrategia duró apenas un instante: el gas llegó a los jugadores y el partido se detuvo solo unos minutos.

Pero a esta historia le quedaba otro capítulo: un brote de contagios por Covid-19. El 15 de mayo, apenas tres días después del viaje, el departamento médico de la institución millonaria dio a conocer la noticia de quince jugadores con testeos y resultados positivos.  River debía disputar dos partidos a nivel nacional e internacional y se presentó con quienes estaban disponibles. Resultado: convocatoria de jugadores de categorías inferiores y el reemplazo del arquero titular por un jugador de otra posición.

Escena 3

En América de Cali-Atlético Mineiro la situación se repetía por tercera vez: hubo humo, gases lacrimógenos y jugadores pidiendo algún tipo de respuesta por parte de las autoridades encargadas de los encuentros. Lo más cercano a una solución para este caso fue el cambio de sede. Doce minutos pasaron desde que se inició el partido hasta que el árbitro lo detuvo por primera vez. Pero esa no fue la única interrupción. Jugadores sentados en el campo de juego cubriéndose la cara con la camiseta, tapándose la nariz o buscando asistencia fueron parte de las imágenes de la noche.

Luego de otras tres interrupciones por el gas proveniente del exterior, ambos planteles ingresaron al vestuario y permanecieron allí durante algunos minutos hasta que los llamaron para que se retomara el juego. Al regresar y ante un nuevo parate, el árbitro Andrés Cunha no quiso suspenderlo definitivamente y los jugadores se América de Cali empezaron a pasarse la pelota entre ellos mientras pasaba el tiempo, actitud que encontró el apoyo de los integrantes de Atlético Minero. Para entonces el cronómetro marcaba 61’.

Varios fueron los equipos alcanzados por el Covid o los conflictos sociales en sus distintos compromisos a nivel nacional e internacional. Además de River – quién ocupó gran parte de la agenda mediática en virtud de la magnitud de sus contagios-, Boca, Defensa y Justicia, Independiente -cuyos jugadores pasaron la noche durmiendo en el piso de un aeropuerto-, Banfield, Vélez, Racing, San Lorenzo y Rosario Central, entre otros. La lista podría seguir y seguir. ¿Los jugadores?  Diez días de reposo y a entrenar.

Con más de 35 mil casos confirmados por día Argentina atraviesa su momento más difícil en materia sanitaria desde el inicio de la pandemia. Por el nivel de casos positivos, el último 21 de mayo el Presidente de la Nación, Alberto Fernández anunció a través del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 334/2021 las nuevas medidas dispuestas para frenar la ola de contagios, en un sistema de salud al límite y con una velocidad en el aumento de los casos muy superior al año 2020. El texto publicado en el Boletín Oficial manifestaba:

“Se dispone, desde el día 22 de mayo y hasta el 30 de mayo de 2021 y los días 5 y 6 de junio de 2021, la suspensión de la presencialidad en las actividades económicas, industriales, comerciales, de servicios, culturales, deportivas, religiosas, educativas, turísticas, recreativas y sociales para los lugares definidos como en situación de Alto Riesgo Epidemiológico y Sanitario o en situación Alarma Epidemiológica y Sanitaria; así como la obligación de permanencia en los hogares por parte de las personas y la restricción de la circulación nocturna”. En ese marco, las semifinales del torneo local fueron temporalmente suspendidas, aunque en un principio se evaluó la posibilidad de jugar.

Sin embargo, y en medio de todo este panorama, el 26 de mayo la propuesta para que Argentina sea la única sede donde se dispute la próxima Copa América llegó a las autoridades nacionales. Horas más tarde Conmebol publicó un comunicado de prensa donde aseguraba que se había llegado a un acuerdo:

“El análisis de la disputa de esta CONMEBOL Copa América y sus protocolos sanitarios para que se pueda organizar en el país quedará bajo el riguroso estudio de funcionarios del Ministerio de Salud de la República Argentina. Así lo acordaron el presidente, Alberto Fernández, y el titular de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, en una reunión en la tarde de hoy”.

Cada ejemplo mencionado abre nuevamente la pregunta: ¿Estamos frente a una maquinaria imposible de frenar? Es difícil establecer una única respuesta, pero no hay dudas de que el deporte se encuentra sumergido en la lógica de un sistema donde prima el factor económico. En este sentido el fútbol no está exceptuado a dicho vínculo sino que, por el contrario, confirma lo mencionado con anterioridad.

“Producto del desarrollo del capitalismo el fútbol es, efectivamente, un espectáculo-mercancía que puede ser visto como análogo a otros fenómenos generados por la industria cultural moderna”, asegura Eduardo Santa Cruz, periodista chileno e investigador de las relaciones de la industria cultural, la cultura popular y de masas. Aunque sus afirmaciones están fundadas en el funcionamiento de la sociedad chilena podemos aplicarlo a los recientes ejemplos del resto de los países latinoamericanos, asumiendo al deporte como un espacio que puede ser analizado desde sus distintas complejidades.

¿En qué momento se naturalizó, por ejemplo, tener algunos protocolos memorizados por si, en medio de una actividad, alguna explosión se hace presente en el campo de juego? ¿Es el espectáculo el primero de los objetivos? ¿Qué papel cumplen los deportistas quienes son, después de todo, los que sostienen dicho sistema desde sus roles? ¿No es contradictorio que, en medio de nuevas restricciones, las autoridades máximas del país analicen organizar un evento de la magnitud de una Copa América? Para funcionar como negocio el fútbol necesita ser visto, mientras que la industria del espectáculo necesita que la pelota siga rodando. Es una relación de vínculo simbiótico. A su vez, como práctica masiva, el deporte se encuentra enredado en las disputas por el poder entre propios y ajenos. Sin embargo, me niego a asumir que la respuesta a tantos interrogantes sea una sola: aquí no ha pasado nada.

Si llegaste hasta acá y te gusta nuestro contenido, te invitamos a visitar nuestra tienda con la que financiamos y bancamos la autogestión de De Taco 👉 TIENDA