Más de una vez, el agua me recibe a diario

De ser mi aliada, se convierte en adversario

De ser refugio, en desamparo

De ser rutina, se transforma en novedad.

Sin embargo, no deja de ser mi lugar de paz.

Así empieza el poema que la nadadora Julia Sebastián escribió para el proyecto solidario “Pelota de Papel 4, el recientemente libro publicado de cuentos escritos por deportistas argentinos, muchos de los cuales la acompañarán en la aventura que será Tokio 2020.

Y a días del inicio de los Juegos Olímpicos, esta pasión que expresa y siente la santafesina por el agua se hace evidente en la charla con De Taco, mientras ultima detalles para su preparación en Brasil. Entre otras cosas, explica el porqué de su decisión de haberse radicado allí, sus experiencias como atleta de alto rendimiento, el haber pensado en retirarse durante la pandemia y su preocupación sobre la actualidad de la natación argentina.

A los doce años nadó por primera vez en los “Giochi da Juventus” en Italia, en 50 metros libre, prueba en la que representó a su colegio. A los 19 decidió ser profesional y comenzó a entrenarse con un grupo de trabajo y a los 22 participó por primera vez de los Juegos Olímpicos en los que quedó en el vigésimo primer lugar en los 200 metros pecho.

Hoy, a sus 27 años, Julia Sebastián vive de manera permanente en Brasil desde hace cuatro, formó parte de la International Swimming League (ISL), la competencia profesional que reúne a los mejores nadadores del mundo, y es una de las dos argentinas -la otra es Delfina Pignatiello- que lograron la marca A de clasificación a Tokio 2020 para competir entre el 24 de julio y el 1 de agosto en el Centro Acuático de la capital japonesa.

-¿Por qué decidiste radicarte en Brasil?

-Después de haber estado en Río 2016 tuve la posibilidad de seguir en contacto con los entrenadores de Santos, de la Universidad de San Pablo. Terminé el ciclo olímpico, quise salir de Argentina y buscar un lugar más acorde al alto rendimiento con un equipo más fuerte.

-¿Cómo fue la adaptación?

-Fue bastante fácil porque vine con mi pareja desde el primer momento. Si bien uno extraña y siente falta de sus amigos y familiares, la rutina del nadador es bastante cargada. Fue una adaptación rápida porque ya conocía a los entrenadores y a algunos nadadores que eran parte del equipo.

Cuando llegó a Brasil estudió Educación Física, pero dejó la carrera para dedicarse de lleno al deporte: “Decidí hacer un parate, si bien es algo importante y para retomar, en este momento quiero priorizar la natación”, contó.

A cuatro meses del comienzo de la pandemia, la convocaron para ser parte de la ISL en la que representó a Los Angeles Current.Sentí mucha ansiedad y presión. No estaba entrenada y sentía que no iba a poder nadar bien. Se fusionó la felicidad de estar ahí con el miedo a no poder competir bien y colapsé”, confesó la especialista en estilo pecho.

En marzo se realizó en Buenos Aires el Sudamericano de Natación, en el que Argentina se consagró campeón por primera vez en 55 años y Sebastián volvió a competir en nuestro país después de mucho tiempo. En las conferencias de prensa, la santafesina se mostró preocupada por la situación actual de la natación nacional: “Traté de mostrar la realidad del deporte, a veces nos conformamos con lo que tenemos y se podría estar muchísimo mejor. No vivo de las becas, pero tengo amigas y amigos que sí  y después nos comparan con el primer nivel mundial y olímpico contra becas mínimas, entonces no lo pude dejar pasar”.

 

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Lleva el agua y la pileta en la sangre, su hermano nadaba y su abuelo Mario fue olímpico en Waterpolo en Londres 1948. Su mamá la llevaba a las competencias y se quedaba con ella para no dejarla sola porque era la única nena del equipo y su papá le tomaba los tiempos cuando su entrenador no podía ir. Por este motivo, lo más difícil fue el alejamiento de su familia durante la pandemia. “Después del Sudamericano decidí pedirle a mi entrenador unos días, porque ya había cruzado la frontera. Estuve con mis papás y me entrené en Regatas de Santa Fe. Me hizo muy bien, estoy totalmente renovada, mis viejos se quedaron con ganas de más, pero fue una semana hermosa”, dijo la nadadora desde Brasil.

Sebastián también dio su parecer sobre el desarrollo de la natación e hizo hincapié sobre las prioridades que hay que tener a la hora de convertirse en atleta de alto rendimiento.

-¿Qué se debería mejorar en el país para desarrollar el deporte?

-Se necesita más llegada a los niños. Hoy entre los 3 y los 7 años conocen la natación a través de una colonia de vacaciones donde van a chapotear con amigos. No es el deporte más accesible ni el preferido, pero se necesita generar bases más numerosas para que en una edad adulta haya atletas más formados. Ahora hay chicos de mucho nivel, pero que por talento se ven diferenciados de la multitud.

-¿Qué le recomendarías a los que aspiran ser atletas de alto rendimiento?

-La etapa más crítica es la adolescencia. Tus amigos salen al boliche y vos te quedás en tu casa. Un consejo es que todo lo que piensen que podrían vivir en el momento no se compara con lo que van a vivir como atletas de alto rendimiento. Viajar por el mundo, conocer lugares que nunca te imaginaste que ibas a conocer, personas que nunca te imaginaste que ibas a conocer, te abre unas puertas enormes. Si me hubiese quedado con la idea de ser una adolescente que prefería salir a un boliche, no hubiese vivido todo lo que hoy estoy viviendo.

A menos de dos meses para Tokio 2020 la santafesina admite que llega al certamen con mucha más experiencia y intenta vivir esta preparación paso a paso: “Estoy bastante motivada, tratando de entrenar lo mejor posible, haciendo lo necesario. Como ambición una semifinal o final olímpica sería un sueño cumplido”.

 

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La nadadora, que participará por segunda vez de los Juegos Olímpicos, confiesa que no piensa en el  futuro: “Estoy en lo mejor de mi carrera y retirarme no es algo que se me cruce por la cabeza. Pero sí me ha pasado, sobre todo en la pandemia, que a todos nos afectó de manera diferente”.

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