Cynthia ‘Carlita’ Martínez tiene 27 años, vive en Parque Avellaneda, es hincha de Atlanta y todos los viernes viaja con su papá hacia el barrio porteño de Villa Crespo para jugar al fútbol en Tirando Paredes, un espacio inclusivo del club bohemio para disfrutar de este deporte con personas con discapacidad intelectual. Hoy es la capitana del equipo y la única mujer dentro del plantel.

La joven se encuentra en la etapa escolar y, por el periodo de pandemia, se maneja con el formato bimodal: por la mañana concurre a las clases de manera presencial, pero a las virtuales no puede asistir porque sus tardes están destinadas al deporte y a la actividad cultural. También forma parte de la ONG Olimpiadas Especiales Argentina, cuyos integrantes se reúnen todos los miércoles y llevan adelante talleres a través de la participación activa en deportes de corte olímpico.

Cynthia y sus trofeos. (Foto: Verónica Raffaelli)

Junto con Ramón y Dora, sus padres, Cynthia parte desde Parque Avellaneda y recorre la ciudad en busca de diferentes estimulaciones. Así como los viernes son de futsal, los jueves están dedicados al teatro, a la comedia musical, a la danza y al coro, desarrollados en la compañía de arte inclusiva ‘Las Ilusiones’. Y los sábados asiste a la colonia del Parque Chacabuco. Pero aun así, el fútbol no falta: “Me encanta jugar”, dice Cynthia. La pelota es su acompañante desde niña. Recién en su adolescencia comenzó a realizar la actividad con regularidad: empezó en el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, en el marco de un programa para jóvenes con diferentes patologías. Allí estuvo durante cinco años hasta que Martín y Francisco, dos de sus profesores en el Ciclón, crearon su propio espacio: Tirando Paredes en Atlanta.

Cynthia se sumó a la escuelita hace tres años, pero desde que llegó ya viajó a Córdoba con motivo del primer torneo nacional argentino de futsal para personas con síndrome de down, se convirtió en la capitana del equipo y ganó muchos trofeos y medallas. Ella juega de mediocampista y suele ser la goleadora del plantel. Además, es considerada la atleta líder de la ONG Olimpiadas Especiales y hace unos años fue elegida para representar al deporte inclusivo de la Ciudad de Buenos Aires. Con esta trayectoria, la joven sueña con jugar al fútbol en Primera. “Es futbolera, es una nena que se engancha en todo y siempre le sale bien”, comenta Ramón, su papá, quien agrega que no sabe a quién salió porque ni él ni su mamá tienen esa pasión por el fútbol.

La jugadora, al ser la capitana del equipo Tirando Paredes, fue convocada para varios proyectos, como el del colectivo fotográfico ‘Cuerpas reales, hinchas reales’, que salió a la luz el día de la mujer, ya que visibiliza a feminidades y disidencias de 34 clubes de fútbol latinoamericanos en sus lugares cotidianos, de forma real: Cynthia, que es amante de la fotografía, luce su vestimenta de Atlanta junto con varios de sus trofeos y medallas, cada uno de ellos con una historia detrás.

“Ella está pasada de estimulaciones porque por suerte ahora hay espacios inclusivos en todos lados”, dice Ramón y afirma que, dentro de sus limitaciones, no se pueden quejar. Su padre cuenta que a su hija siempre la llaman para que se sume en alguna iniciativa más, porque se engancha en todo y le va bien. En Atlanta, en la colonia, en su escuela o en la ONG de la que es parte, Cynthia siempre persigue una pelota para patear, porque mientras sus papás la puedan acompañar y alcanzar, ella solo busca jugar.